RESISTENCIA BÁSICA

Resistencia básica

Nosotros entrenaremos la llamada resistencia básica en zona aeróbica.

Para alcanzar una resistencia física suficiente en largas caminatas de excursiones.

Para garantizar un abastecimiento suficiente de oxígeno se eleva el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria. La capacidad de rendimiento en este tipo de entrenamiento se mantiene a un nivel alto, incluso después de finalizado el entrenamiento por otras 4-8 horas. La actividad en la zona aeróbica (p. ej. trotar, caminata nórdica, bicicleta) implica entonces, quemar grasas otras 4-8 horas después del ejercicio, sin estar activo. Adicionalmente, el intercambio de oxígeno en los pulmones se torna más efectivo en forma duradera (fuente: Focus Online Journal).

Ritmo cardíaco

La frecuencia del pulso depende de la edad. Mientras más joven sea la persona, más alta puede ser la frecuencia del pulso. El pulso máximo no debiera estar excedido durante el entrenamiento, por razones de salud. Se calcula el pulso máximo a groso modo, a través de la fórmula 220 menos la edad. El esfuerzo durante el entrenamiento de la resistencia básica debiera efectuarse dentro de un margen de 60% – 80% del pulso máximo. Lo ideal es el uso de relojes con pulsómetro. Como alternativa se puede medir el pulso en la arteria carótida durante 10 segundos y luego multiplicar el valor obtenido por 6. La intensidad adecuada de la carga física se puede estimar, también, en forma práctica, esforzándose hasta el punto de sudar, pero sin perder el aliento.

La frecuencia cardiaca es uno de nuestros signos vitales y se define como el número de veces por minuto que nuestro corazón late o se contrae.1

  • La frecuencia cardíaca varía, tenemos una frecuencia cardíaca en reposo, que como su nombre indica, es el ritmo al cual el corazón late cuando estamos relajados
  • La frecuencia cardiaca se incrementa con el esfuerzo, con el objetivo de proveer de más oxigeno y energía para la actividad que se esté desempeñando. (Fuente https://www.medicalnewstoday.com/articles/291182.php), revisado por la doctora Ana M. García Redondo.