La Cabalgata

La Cabalgata

El estilo chileno de cabalgar

Tal como todos los caballos, los caballos chilenos conocen los tres aires básicos: paso, trote y galope. 

El estilo chileno de cabalgar

El que piensa que puede tomar las riendas y hacer figuras con un caballo chileno como con un o domado al estilo inglés, está muy equivocado. En el estilo chileno de cabalgar no se usan las disminuciones de aire o cadencia, ni las ayudas de los muslos para ordenarle al caballo avanzar o desplazarse lateralmente.

Las personas que tienen poca experiencia con caballos, deben tener en cuenta que la montura se pone siempre por el lado izquierdo del animal. Asimismo, se monta, se baja o se tira el caballo siempre por la izquierda, salvo en situaciones excepcionales, por ejemplo, que al lado izquierdo haya un abismo. Durante las cabalgatas de larga distancia, es importante fijarse en que los estribos no estén ni muy largos ni muy cortos, el jinete debe poder sentarse cómodamente. Si durante la cabalgata advierte de que los estribos no tienen el largo conveniente, es mejor preguntar al arriero o al guía si es posible parar por un momento y ajustarlos, en caso contrario, el jinete experimentará ya esa misma tarde molestias en las rodillas.

Las riendas están hechas de gruesos trenzados de cuero redondos y deben sostenerse siempre con una mano, no importa con cual. Durante las cabalgatas más largas, es aconsejable alternar las manos. Lo principal es que las riendas no cuelguen, sino que opongan al caballo una leve resistencia. Esto se logra mejor llevándolas más bien cortas, para lo cual se debe adelantar la mano, de manera de tener suficiente espacio entre esta y el propio cuerpo, permitiendo una fácil maniobra de detención del animal o de cambio hacia un tranco más lento. Esto se logra dando un breve tirón de las riendas hacia atrás.

En resumen, el estilo chileno de cabalgar trabaja con impulsos, que es en última instancia el mismo principio de las ayudas con los muslos. En este caso, las piernas tampoco se mantienen apretadas todo el tiempo al cuerpo del caballo para indicar que este debe avanzar, sino que se mantienen estiradas hacia a delante en una postura relajada. Si el jinete desea que el caballo avance o aumente la velocidad, presiona brevemente los muslos contra el cuerpo del caballo (dos o tres veces, en caso de un animal terco).

Al contrario del estilo inglés, en Chile no se usa el trote liviano, y ningún arriero hecho y derecho galopa con el trasero levantado. Pero si alguien prefiriera este método al de montar sentado, tampoco sería un problema, puesto que las monturas chilenas, al contrario de las vaqueras, no tienen perilla (ver equipamiento del caballo).

En general, el estilo de cabalgar chileno es bastante fácil de aprender, de modo que incluso los novatos podrán disfrutar sin mayor dificultad de cabalgatas a campo traviesa, gracias, en parte, al temperamento de los caballos chilenos.


 

Los aires

Tal como todos los caballos, los caballos chilenos conocen los tres aires básicos: paso, trote y galope.

El aire más importante para las cabalgatas de larga distancia es el paso, ya que el caballo necesita mucha energía para la excursión en su conjunto. Además, el terreno muchas veces no permite otra alternativa.

Cuando se va al paso, siempre hay que preocuparse de que el caballo no se adormile. Esto podría ser especialmente peligroso en terrenos difíciles, por lo que el jinete deberá mantener despierta la atención del caballo y apresurarlo continuamente.

Para los jinetes poco experimentados, es importante mencionar que el trote es el aire más incómodo. Una opción más cómoda, tanto para el jinete como para el caballo, es el poco utilizado en Chile trote liviano: Aquí se aprovecha el impulso del movimiento ascendente del lomo del caballo para elevarse desde la montura cada dos pasos, es decir, uno prácticamente se para por un instante sobre la montura para dejarse caer suavemente con el próximo paso. Lo mejor es escoger una de las patas delanteras como apoyo (durante trayectos más largos de trote, es recomendable alternar la pata de apoyo cada 5 minutos, para no sobrecargar al caballo en uno de sus lados). Cada vez que la pata elegida va hacia adelante, uno se levanta y vuelve a sentarse en seguida para levantarse otra vez al siguiente paso.

El galope es un aire mucho más cómodo para el jinete, porque es más fácil seguir el movimiento del caballo. Pero también es mucho más rápido que el trote y, por lo mismo, provoca temor en muchos novatos. Si el jinete prefiere el galope levantado (menos exigente para el jinete y más cómodo para el caballo), se debe parar en los estribos, levemente inclinado hacia delante, hasta que el trasero ya no esté en contacto permanente con la montura. Para sujetarse bien en esta posición, es importante que las rodillas estén bien apretadas a la montura.

Con algunos caballos chilenos, se puede tener la suerte de que dominen otro aire adicional llamado “marcha” (una mezcla entre el paso y el trote). La marcha, muy cómoda para el jinete y menos exigente para el caballo que el trote o el galope, es ideal para la cabalgatas de larga distancia, ya que permite desplazarse bastante rápido.


 

Problemas del terreno

Cabalgar en la naturaleza no es igual que cabalgar en la pista de equitación. El terreno, por ejemplo, no siempre es plano, sobre todo en la cordillera chilena, por lo que se deberían tener presente en algunos consejos:

Cabalgar de subida es más exigente para el caballo que cabalgar en terreno plano. Por esta razón, el jinete debe inclinar el tronco hacia adelante, proporcionalmente al grado de la pendiente, y dejar las riendas un poco más sueltas (¡S in que cuelguen!). Si la pendiente es tan pronunciada que el jinete se desliza hacia atrás, puede sujetarse de las crines, pero en ningún caso de las riendas.

Las bajadas, sobre todo en terreno irregular y montañoso o en los acarreos, exigen un alto grado de concentración del caballo, para que no resbale o tropiece. Es importante dejar las riendas un poco más sueltas, para que el caballo se pueda equilibrar mejor. Solo si el caballo apurara demasiado el tranco, se puede tirar ¡levemente! las riendas para frenarlo. El jinete debe inclinarse en este caso hacia atrás, proporcionalmente al grado de declive, y estirar las piernas un poco hacia adelante, para poder sostenerse mejor en los estribos.

Durante las bajadas nunca hay que trotar y menos galopar, a no ser que se trate de descensos muy leves sobre terreno firme.

Si el descenso a caballo se vuelve demasiado peligroso, el jinete deberá bajarse y continuar a pie, eligiendo una de las siguientes alternativas:

Si el camino es lo suficientemente ancho, se aconseja tirar al caballo al lado derecho guardando una pequeña distancia (es decir, el jinete va al lado izquierdo del caballo). Si el camino es demasiado estrecho, la mejor opción es caminar delante del caballo, manteniendo las riendas lo más estiradas posible, de manera de aumentar al máximo la distancia con el animal. Esta alternativa conlleva el riesgo de que el caballo pueda lastimar al jinete en caso de caerse.

En cualquier caso, los caballos chilenos están acostumbrados a bajar los cerros en grupo, sin alejarse mucho el uno del otro. El arriero o guía suele mantenerse sobre el caballo incluso en terrenos de alta dificultad, y arrea a los otros animales cuesta abajo, ayudándose de silbatos y gritos. Por lo tanto, uno puede amarrar las riendas a la montura (por ejemplo, a los estribos) y dejar que el caballo baje solo. En este caso, el jinete deberá seguir a los animales a una cierta distancia.

Otros posibles obstáculos son las ramas bajas, los salientes de rocas y los peñones. Lógicamente, el caballo no piensa por el jinete, así es que es uno mismo quien tiene que agacharse a tiempo y proteger las rodillas y las alforjas.

Si el camino está obstruido por troncos de árboles, lo mejor es rodearlos. Puesto que no se conoce suficientemente bien la capacidad de salto del caballo ni el tipo de suelo que encontraremos detrás del tronco, es mejor no arriesgarse a saltar. Los puentes también pueden presentar un peligro, sobre todo los antiguos puentes de madera. Después de una lluvia suelen ser resbaladizos, así es que hay que cruzarlos con cuidado. En caso de puentes inestables o colgantes, es aconsejable que solo cruce un caballo a la vez.

En general, recomendamos estar atentos para reconocer con anticipación los posibles peligros. Idealmente, antes de que el caballo llegue a asustarse.


 

El comportamiento en grupo

Los grupos están compuestos por una diversidad de jinetes con diferentes niveles y expectativas de la excursión y, por lo mismo, deben procurar acuerdos entre todos. Esto, especialmente, en lo que se refiere al orden de los caballos/jinetes y a la velocidad del grupo, asuntos que convendría discutir antes de partir. Si los caminos son anchos y sin circulación a contramano (autos, vacas, cabras, otros jinetes o caminantes) y si se va al paso, se puede alterar el orden a voluntad. Es importante, sin embargo, tener en cuenta, que en cualquier momento puede pasar un vehículo, animal o persona, por lo que se debe estar siempre preparados para retomar rápidamente el orden original -uno detrás del otro al borde del camino- o, si fuese necesario, detenerse por un momento. En esta s situaciones se debe preferir el lado del camino que no de a eventuales abismos…

La distancia entre los jinetes también es un tema importante en las cabalgatas en grupo. La regla general es mantener una distancia del largo de un caballo, es decir, cabalgando en terreno plano, se debe poder ver las cuartillas o, mejor aún, las pezuñas traseras del caballo delantero por entre las orejas del propio caballo. Al cabalgar de subida o bajada, es mejor mantener una distancia del largo de dos o tres caballos, para evitar el riesgo de lastimar a otros caballos o jinetes, en caso de que uno de los caballos tropiece o se resbale.