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de 18. Marzo 2025

Rapel – La Adrenalina del Maule


La increíble aventura en las cascadas de El Morrillo y Lircay.

La experiencia de compartir esta ruta de trekking que impone el rápel como práctica deportiva para disfrutar de las bellezas de los paisajes naturales, nos cautivó desde un principio, cuando descubrimos a Felipe Parada y John Hernández de la empresa Rucandes, nuestros jóvenes expertos en alpinismo y escalada, quienes fueron guías y protectores en un desafío que sube la adrenalina y amortigua los miedos hasta dejarlos escurrir.

El día se nos abre expectante y sorprendente camino al Parque Peumayen Tenglo en la precordillera de Vilches, cuando nos deja la neblina para dar paso a un cielo despejado muy azulado, entibiado por los cálidos rayos del sol de fines del verano.

Peumayen Tenglo

La cita madrugadora nos conectará con uno de los deportes más atractivos y exigentes del turismo trekking. El desafío es uno solo : conocer in situ todas las sensaciones y emociones que se te cruzan en la mente, cuando decides practicar el rápel, una de las técnicas de descenso más usadas en el alpinismo, que considera : una cuerda, un dispositivo de freno y  una estratégica planificación para descender, en este caso, por paredes verticales de rocas, piedras, arbustos y cascadas.

La sensación de ingravidez cuando estás en el inicio de la jornada, es superior a cualquier emoción medianamente descriptible. Tiene algo de infinito, misterioso, placentero. El comportamiento personal no inhibe los nervios pero también es estimulante porque te exige dar lo máximo de tus energías, si es la primera vez que decides explorar y recorrer sitios naturales inaccesibles a los cuales se puede llegar de esta manera.

Felipe Parada. guia de turismo especializado y John Hernández, escalador y rescatista en Venezuela, su país de origen, han creado la empresa de emprendimiento turístico Rucandes, ubicado en calle 10 Oriente 17 y 18 Norte N”2858 en Talca, Fono: (56) 971607801, con la cual sostienen en régimen asociativo con el Parque Peumayen Tenglo en Altos de Vilches, una alianza que les ha permitido potenciar desde sus propios esfuerzos, el conocimiento y la práctica de los deportes aventura, cada uno con distintos niveles de técnica y dificultad.

Ellos están registrados por SERNATUR como empresa y guías, lo que asegura la confianza y seriedad con que abordan su trabajo.

En esta ocasión, la aventura tiene una excelente compañía porque se suma a la travesía, el joven montañista Amayu Schubert y tres amigos del área de salud que han venido desde Chillán, todos para descubrir por primera vez esta área del turismo aventura, sin experiencias previas y confiando que va a ser una jornada muy interesante.

Al inicio del desafío, programado para las 9:00 AM, nuestros guías nos instruyen en cuestiones básicas pero fundamentales sobre el manejo de cuerdas, después nos trasladamos con ligeras  mochilas hasta el puente colgante, que es en esencia, una primera demostración de equilibrio y seguridad. 

manejo de cuerdas

A las 10: 30 horas, se inicia el descenso en la Cascada El Morrillo, que contempla dos bajadas de 18 metros y 35 metros, aproximadamente.

En el primer desafío, la adrenalina y las palpitaciones cardiacas aumentan ostensiblemente, lo que no deja de ser atractivo, porque el cuerpo y la mente parecen fusionarse para dar todo lo mejor de sí,  sin menoscabo de las exigencias físicas o psíquicas.

El grupo en el comienzo de esa mañana inusual, confiesa abiertamente sus aprehensiones como si se tratara de un último ejercicio mental antes de descender. Hay unos que se insinúan discretos pero nerviosos, y otros, que aunque le temen a la altura, nunca dejan de darse coraje y fuerza emocional. Todos de alguna manera están desafiando a sus propios impulsos, para apabullar como un grito sordo y destemplado a la muerte, y sin duda, enfrentarnos a una situación de riesgo controlado, extremadamente conscientes de que estamos desafiando el peligro de esos lugares tan atractivos y maravillosos. 

El lanzarse dependiendo de una cuerda, implica entregarse a los designios del destino, pero premunidos de la experticia y la seguridad de nuestros guías, siempre prestos a ayudarnos y a aconsejarnos cómo debemos bajar sin mayores obstáculos.

Pablo Gonzalez Vergara

Cuando entiendo la practicidad del rápel, logro apaciguar mis propios miedos y temores para robustecer el coraje y la energía joven que aún llevamos en el cuerpo.

Ascender en medio de una cascada implica mojarse hasta los calzoncillos, pero es una humedad placentera llena de olores a árboles nativos, de bosques milenarios atravesados por la suspicacia de otra era, sin tiempo y sin límites.

Pasar por la primera cascada, es asumir que uno aún puede hacer cosas extraordinarias, sin ofuscarse o ponerse nervioso, aunque te sube la adrenalina, transpiras un poco, y compartes los resultados de tu pequeña proeza con el grupo que te acompaña,

A riesgo de sincerarnos demasiado, cuando abordamos la segunda cascada no nos imaginamos la altura que tenía ésta y circunstancialmente, la bajamos de una sola vez, casi sin detenernos a pensar o siquiera a atisbar en qué momento estábamos, lo que afianzó mi seguridad con las cuerdas, los mosquetones y el sistema de anclaje,

Amayu Schubert

A las 12: 30 horas, se efectuó la colación de descanso sobre las rocas del lugar, que nos permitió intercambiar sensaciones y exigencias personales, considerando que aún estábamos a medio camino de este novedoso circuito alpinista.

No faltó la nota de buen humor, los chascarros y algunas anécdotas nostálgicas, que nos aferran al pasado adolescente cuando recorríamos estos lugares sin límites de horario, sin prisas, ni obligaciones profesionales y familiares.

A las 13: 00 horas se realiza un rapel de aproximadamente 10 metros para llegar hasta la Cascada Lircay. La motivación de subvalorar este pequeño salto, me pasa una mala jugada y me mojo entero aunque salgo presto para continuar con la compañía de los guías. Aquí me detengo un instante. Porque siempre es recomendable llevar ropa de cambio, y alguna que otra crema para protegerse de los rayos UV del sol.

La lección la he aprendido a punta de golpes, y a las 13: 30 horas efectuamos el último salto en la Cascada Lircay , de aproximadamente 15 metros de altura.

Bajar entre medio de riscos, arbustos y humedad propia del agua que fluye libre y presurosa, nos ayuda a entender dónde está la magnitud de esta proeza. Asumir el riesgo es darse coraje, pero sumar cada una de las bajadas significa alardear sobre la propia naturaleza humana. Su poder interior de saltar los obstáculos con el ingenio y la practicidad de los que saben de este tipo de turismo aventura, nos adentra con impulso positivo, en una forma auténtica de conocer el paisaje y la belleza del Maule.

Se trata, por cierto, de una forma distinta de asimilar dónde está la originalidad de este tour deportivo. El regreso es por un sendero precioso  abierto por el hombre lleno de alerces, robles, avellanos, canelos y cipreses. El bosque vilchano del Parque Peumayen es tan significativo, que olvidamos su cercanía con la ciudad. Es una ruta que hay que vivirla para entender porque el turismo sustentable no es invasivo, pero puede ser muy productivo, accesible a la familia que se dispone a viajar para conocer el Maule.

De este modo, el desafío de Rucandes no está en mantener la singularidad del negocio, sino más bien, en propender a diversificar estas experiencias con grupos de visitantes acotados que invariablemente sabrán valorar el esfuerzo, de implicar un paseo por el parque, aprender los detalles del rapel y sus demás derivaciones de los deportes de montaña, y asumir que, en todo esfuerzo emprendedor siempre hay detalles y momentos inolvidables que nutren cada jornada distinta a la otra, para así., perdurar en el tiempo.

La jornada final del paseo culmina con un refrigerio sazonado de frutas de estación, jugos y bebidas. Cuando llega el momento de partir y separarse, vienen  las fotos de rigor, esas que perpetúan cada momento de esta hazaña colectiva.

los aventureros

De regreso a casa, se nos vuelven a cruzar las imágenes de las Cascadas de El Morrillo y Lircay, dibujadas desde el suelo como una fuerza superior de otro mundo, de otra época.

Comentamos con Amayu Schubert lo hermoso y gratificante que ha sido la experiencia, aunque la opinión se diluye cuando en el viaje de regreso, sentimos la sensación de haber dejado toda la energía en este desafío.

Para Felipe Parada y para John Hernández, seguramente, esta travesía es una más de sus numerosas incursiones por la montaña. Para nosotros, sin duda, es una experiencia inolvidable, considerando la nula preparación que tuvimos para asumirla.

Rucandes ha logrado entender en qué áreas hay que subrayar la potencialidad que tiene el Turismo maulino. Ellos son un buen ejemplo para mostrar a la ciudadanía, que nuestra región sigue siendo una de las zonas con mayor potencial turístico de Chile. 


3 Comentarios

  • Marzo 19, 2025 – Felipe dice:

    Excelente reportaje y muy lindo lugar, rucandes como siempre destacado en sus actividades

  • Marzo 19, 2025 – Felipe parada dice:

    Muchas gracias por tremendo relato y lograr plasmar lo que es Rucandes

  • Marzo 21, 2025 – Norma A.Gonzalez dice:

    Buen reportaje ,rucandes sus gias muy profesionales

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