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de 11. Enero 2026

Vivir y trabajar en altura


En esta entrevista conversamos con Jorge Torres Mejías y Francisco Mena Bolvarán, fundadores del Centro de Investigación Andino para la Altitud Geográfica (CIAAG), un equipo dedicado a estudiar cómo la altitud geográfica se relaciona con la salud, la alimentación, la composición corporal y la adaptación fisiológica de las personas.Desde trayectorias distintas pero complementarias, el ejercicio y el metabolismo energético, por una parte, la clínica y la patología, por otro, ambos investigadores han desarrollado estudios en contextos de altura que buscan responder a una pregunta clave: cómo cuidar mejor el cuerpo humano en condiciones de hipoxia hipobárica. A lo largo de esta conversación abordamos sus investigaciones en terreno, los hallazgos más recientes sobre microbiota y alimentación, los desafíos de trabajar con evidencia científica en estos entornos y la importancia de acercar este conocimiento a quienes se relacionan con la altura. 

Jorge Torres Mejías y Francisco Mena Bolvarán


Para comenzar, cuéntenos quiénes son y a qué se dedica el Centro de Investigación Andino para la Altitud Geográfica (CIAAG).


Somos el Centro de Investigación Andino para la Altitud Geográfica (CIAAG) y nos dedicamos a la investigación y divulgación científica en temas de salud asociados a la altitud geográfica. Nuestro trabajo se centra en personas que viven, trabajan o realizan actividades recreativas y deportivas en zonas de altura. A través del método científico, estudiamos la composición corporal y el metabolismo energético en condiciones de hipoxia hipobárica, con el objetivo de aportar información basada en evidencia que permita mejorar la salud ocupacional y el rendimiento físico de estas poblaciones.

Centro de Investigación Andino para la Altitud Geográfica (CIAAG)

Su trabajo se centra en la hipoxia hipobárica. En palabras simples ¿Qué es y cómo afecta al cuerpo humano vivir, trabajar o entrenar en altitud geográfica?

La hipoxia hipobárica es la condición fisiológica que se produce cuando una persona se expone a la altitud geográfica. La hipoxia se refiere a la disminución de oxígeno disponible para el cuerpo, mientras que la hipobárica corresponde a la menor presión atmosférica que existe a mayor altura. Aunque el porcentaje de oxígeno en el aire sigue siendo el mismo, (cercano a 21%), la presión es menor, por lo tanto, llega menos oxígeno a los tejidos.

Esta condición puede afectar al organismo de distintas maneras según el tipo de exposición. Existen personas nativas de altura, que presentan adaptaciones crónicas; personas que trabajan en sistemas de “turnos en altura”, otras que viven una exposición intermitente; y personas que visitan la montaña de forma recreativa o deportiva, que enfrentan una exposición aguda.

hipoxia hipobárica

En todos los casos, el cuerpo activa mecanismos de adaptación, como el aumento de glóbulos rojos, cambios cardiovasculares y metabólicos. Algunas exposiciones pueden tener efectos beneficiosos, pero también pueden generar riesgos si no se manejan adecuadamente. Además, un aspecto poco estudiado es lo que ocurre cuando se baja de la altura, ya que el organismo debe pasar por un proceso de desadaptación que también implica un estrés fisiológico, al igual, que lo que ocurre con las personas que trabajan en minas y tienen que subir a zonas de alturas y bajar a sus hogares, los cuales se encuentran comúnmente a nivel del mar el mismo día. Precisamente, investigar estos efectos y cómo manejarlos es una de nuestras principales líneas de trabajo.

¿Por qué es tan importante estudiar la composición corporal y el metabolismo energético en personas expuestas a la altura?

Es fundamental estudiar la composición corporal y el metabolismo energético porque la energía es la base para vivir, trabajar y realizar cualquier actividad física. En condiciones normales, el equilibrio entre lo que se consume y lo que se gasta permite mantener un estado de salud adecuado, pero en la altura ese equilibrio se altera debido a la hipoxia hipobárica.

Hemos observado que la exposición a la altura modifica la composición corporal, es decir, la proporción de masa grasa, masa muscular y agua corporal, y que estas respuestas no son iguales en todas las personas. En investigaciones realizadas en el Monte Aconcagua, detectamos diferencias importantes entre hombres y mujeres: mientras que en los hombres se observa una pérdida tanto de masa muscular como de masa grasa, en las mujeres existe una mayor conservación de la masa muscular y un mejor aprovechamiento de la grasa como fuente de energía.

metabolismo energético en personas expuestas a la altura

Estos hallazgos muestran que la adaptación a la altura no es homogénea y que factores como el sexo biológico y el metabolismo juegan un rol clave. Por eso, estudiar la composición corporal y el metabolismo energético nos permite diseñar mejores estrategias nutricionales, de entrenamiento y de salud para quienes viven, trabajan o realizan actividades en zonas de altitud.

Han realizado investigaciones en lugares emblemáticos como el Monte Aconcagua y el observatorio ALMA ¿Qué aprendizajes o hallazgos destacarías de esas experiencias?

Aparte de lo nombrado anteriormente, de la diferencia de sexo biológico, otro de los  hallazgos más novedosos de nuestras investigaciones, es en el observatorio ALMA, donde trabajamos con personas expuestas a hipoxia hipobárica en forma intermitente, en turnos a más de 5.000 metro de altura, en donde apreciamos cambios en la microbiota intestinal, es decir, en las bacterias que habitan nuestro intestino y que cumplen un rol clave en el metabolismo, la inmunidad y el aprovechamiento de la energía. Este es un campo muy poco explorado aún, a nivel mundial y en Chile prácticamente no existían estudios que analizaran cómo la hipoxia hipobárica modifica estos consorcios bacterianos.

Detectamos que, durante la exposición a la altura, se producen variaciones en la composición de microbiota que podrían estar relacionadas con la tolerancia al estrés fisiológico, la eficiencia en el uso de nutrientes y la respuesta metabólica del organismo. Esto es especialmente relevante porque la altura representa un estrés importante para el cuerpo, que aumenta el gasto energético y favorece la pérdida de masa muscular y grasa si no se maneja adecuadamente.

microbiota intestinal

A partir de estos resultados, nuestro objetivo es avanzar hacia el diseño de planes de alimentación específicos para personas expuestas a la altura, considerando variables como el tipo de exposición, el sexo biológico y la respuesta metabólica individual. Si bien hoy existen recomendaciones generales, como aumentar el consumo de antioxidantes para contrarrestar el mayor estrés oxidativo que se produce en hipoxia hipobárica, la evidencia que estamos generando apunta a desarrollar estrategias nutricionales más personalizadas.

En el futuro, integrar el estudio de la composición corporal, el metabolismo energético y la microbiota nos permitirá proponer planes de alimentación más precisos, que ayuden a reducir el impacto fisiológico de la altura, mejorar la adaptación y proteger la salud de las personas que se exponen a estos entornos extremos.

En nuestra última publicación hemos pesquisado que frente a la hipoxia hipobárica  intermitente, si bien en el corto plazo no encontramos variaciones significativas en el índice de masa corporal (IMC) o en el porcentaje de grasa corporal, si hay una diferencia estadísticamente significativa en el ángulo de fase de la impedancia bioeléctrica que puede interpretarse como la calidad de la membrana celular.

En los años que llevan trabajando en este ámbito ¿Han observado una preocupación real por el cuidado de la alimentación en contextos de altura?

Con nuestra experiencia hemos visto que en general, la alimentación, el ejercicio físico y la altura todavía se abordan como temas separados. En el montañismo, muchas decisiones alimentarias se toman por costumbre o recomendaciones informales, más que por criterios científicos. En el ámbito laboral, como la minería, la alimentación suele depender de concesionarias que cumplen normas generales, pero sin considerar las necesidades específicas que impone la altura. Existen excepciones, como el observatorio ALMA, donde sí hay un mayor cuidado y una base científica detrás de la alimentación. Sin embargo, en la mayoría de los casos aún falta conciencia sobre la importancia de adaptar la nutrición a la altitud, y justamente ahí es donde creemos que la evidencia científica puede marcar una diferencia real.

alimentación en contextos de altura

Cuando ustedes entregan esta evidencia científica a la población o a los concesionarios ¿Cuál ha sido el mayor impacto o el principal choque que han observado al compartir esta información?

Cuando entregamos evidencia científica, el mayor choque suele darse con “derribar mitos” y las pautas de alimentación existentes en las concesionarias, ya que, operan bajo contratos rígidos y cualquier cambio en la alimentación implica costos adicionales; la resistencia no suele ser al contenido científico, sino a su implementación. En cambio, los trabajadores del observatorio ALMA, sindicatos, científicos y montañistas suelen recibir muy bien esta información, porque les interesa comprender cómo la altura afecta al cuerpo y cómo la alimentación puede mejorar la salud y el rendimiento. Por eso seguimos investigando y ampliando la evidencia, incorporando variables como la composición corporal, la microbiota intestinal y el ejercicio en altura, con el objetivo de generar cambios reales y sostenibles.

Además de la investigación, ustedes realizan capacitaciones ¿A quiénes están dirigidas?

Van dirigidas principalmente a los equipos de salud que trabajan en contextos de altitud, como minería, observatorios y expediciones de montaña. Detectamos que muchos profesionales llegan a estos lugares sin formación específica en trabajo en altura, por lo que enfocamos nuestras capacitaciones en nutrición, composición corporal, ejercicio físico y aspectos médicos asociados a la hipoxia. El objetivo es entregar herramientas concretas para mejorar la salud, la prevención y el rendimiento tanto físico como laboral de estas personas.

Para quienes quieran profundizar en estos temas o contactarlos ¿Cómo pueden acceder a sus investigaciones y al trabajo que realizan desde el CIAAG?

Quienes quieran profundizar en nuestro trabajo pueden acceder a nuestras investigaciones a través de nuestra página web (https://www.ciaag.cl/)  donde están disponibles los artículos científicos que hemos publicado. Sabemos que el formato académico no siempre es cercano, por lo que nos interesa fortalecer la divulgación y la vinculación con la comunidad, para que la ciencia llegue a quienes viven, trabajan o practican actividades en altura, es por ello que, también estamos constantemente realizando conferencias en diferentes Universidades y simposios científicos o donde la comunidad interesada en aprender nos invite.

Es importante estimular la investigación y la curiosidad en los temas de salud y altura, Chile es un país que está influenciado por los atributos y recursos que tiene la cordillera de los Andes, es imperativo que los profesionales de la salud se interesen por los temas crecientes que vinculan este vasto territorio con la comunidad y la sociedad en general. Hoy en día existe un interés creciente en desarrolla estrategias de explotación de los recursos en gran altitud (3000 msnm) y para ello requerimos conocer e identificar los problemas de salud que pueden enfrentar los trabajadores y ponderar estos riesgos, esto solo se logra a través de la ciencia, la colaboración científica y la investigación aplicada; invitamos a todos los actores relevantes a sumarse a esta iniciativa y aumentar la información para tomar las decisiones más acertadas.


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