El sueño de ser guardaparque de CONAF
El sueño de ser guardaparque de CONAF – Jorge Paredes Reyes, nacido y criado en Pucón, es uno de los pilares más antiguos de Corporación Nacional Forestal (CONAF), comenzó cuando tenía apenas 18 años desempeñándose en diferentes áreas de la Corporación, para finalmente terminar como uno de los guardaparques más antiguos que tiene CONAF, dedicando 51 años de su vida a este servicio. Dando por finalizado el pasado viernes 31 de mayo del presente año, despidiéndose con la cabeza en alto y con varios reconocimientos, tanto de su equipo de trabajo como alcaldes de las comunidades vecinas. A continuación, Jorge nos contará un poco de lo que fue su paso por CONAF.
¿Por qué decidiste entrar a CONAF?
Entré muy joven, primera experiencia laboral fue en 1968 contratado por la Corporación Nacional Forestal, pero estuve como cuatro meses. Posterior a eso, yo ingresé a la CONAF en un tema muy especial en el gobierno de la Unidad Popular, se expropió un fundo por la ley de la Reforma Agraria y yo estaba al lado de los que pedimos la expropiación del fundo, entonces cuando nos entregaron el predio yo fui de los que opiné que nosotros no íbamos a poder administrar el terreno, porque no teníamos las capacidades, ni las competencias para hacer eso. Entonces la CONAF tomó el predio y nos contrató a nosotros y pasamos de inmediato como permanentes a la Institución, de esa época del 17 de marzo de 1973 estoy aquí.

Yo no tuve la oportunidad de formarme profesionalmente, en esa época la vida era muy dura, entonces dije: tengo que buscar una actividad como esta de un organismo del Estado, donde por mi juventud me puedan capacitar y preparar para trabajar en un programa de la Institución.
La naturaleza me comenzó a encantar después de yo ingresar a este servicio ví que esto era lo mío, y donde era tan joven me metieron a muchas capacitaciones y me fui formando en el proceso asumiendo responsabilidades con grupos; finalmente llegué al centro de capacitación de la CONAF en Escuadrón en Concepción, eso fue lo mejor que ha tenido la Corporación Nacional Forestal a nivel país, porque era una forma de que los guardaparques se pudieran profesionalizar, entonces yo tuve la suerte de ser elegido para ir a capacitarme del 1980 al 1985 en Escuadrón y eso me sirvió mucho para usar el cargo de administrador hoy en día, esté cargo lo tendría que tener un Biólogo o un Ingeniero Forestal en la actualidad; en esa misma época se comenzó a conocer el trabajo de los guardaparque porque comenzamos a usar uniforme.

En los años que estuviste ¿Cuál fue tú mayor logro?
Uno de mis hitos importantes de mi gestión propia, fue la inscripción del Parque Nacional Villarrica en el Fisco de Chile, para poder proyectarse y desarrollarse sin problemas de límites y que los proyectos no tengan consecuencias por que el terreno no esté saneado. Uno de los pocos parques que están inscritos en los conservadores es el Parque Villarrica y eso fue cien por ciento gracias a mí, hice todo lo que fue el recopilado histórico y la memoria explicativa para que pudiera ser inscrito.
El Segundo logro, sería que fui el precursor de los sitios ceremoniales para los pueblos originarios respaldado por el convenio 169 de la OIT, en la actualidad hay tres de estos sitios; yo partí con esa temática con las comunidades, ellos ya tienen su lugar de significación cultural mapuche. Dentro de estos años de trabajo en verdad tengo muchos más logros, pero sería muy difícil decirlos todos.
¿Cómo sientes que ha ido cambiando CONAF a lo largo de los años?
Yo conocí una CONAF con muchos más recursos de los que se tienen ahora, en la actualidad se está en un proceso de cambios por una nueva institucionalidad. Teníamos un parque automotriz más fortalecido, apoyados por la FAO, y estaban los del Cuerpo de Paz de EE.UU con profesionales como antropólogos y todo eso y nunca más se volvió a ver eso en nuestro país; esto cambió con la entrada del gobierno militar.

El año 2002 visité Estados Unidos, ellos lo tienen todo. El parque nacional anfitrión tenía treinta mil acres (medición estadounidense) cuenta con una dotación de 80 guardaparques, con 40 o más vehículos y un acopio de agua de 200 mil litros que no lo tienen ni Pucón; si te hago una reflexión ellos están en la copa de los árboles y nosotros recién asomando en la zona radicular.
Sí, hemos crecido, pero hemos evolucionado muy muy lentamente en comparación con ellos; nos pilló esté cambio de crear nuevos servicios que sean públicos, de lo que era una CONAF muy chiquitita pero que tendría que ser pública no semipública.
Ha habido avances, pero han sido muy pocPucónos, la precariedad de recursos cada vez es peor; nosotros trabajamos con un Plan Operativo Anual que van de la mano con los recursos, entonces tenemos que ver y priorizamos que va primero o que se hace y que no, porque todo va de la mano con la plata. Pero si hay cosas que se pueden destacar, unas más que otras… pero en temas de recursos estamos cada vez peor.
¿Cuál fue tú mayor motivación para seguir tantos años en esta institución?
Mi motivación más fuerte es que tengo una familia numerosa, tengo 6 hijos con mi esposa, entonces yo siempre eduqué a mis hijos cuidando a las plantas desde la mayor a la menor, y a las avecitas. Cuando llegamos construimos nuestra casa en Pucón era más campestre que urbano, entonces les fui inculcando todo el respeto que merece la vida silvestre y la naturaleza y mis hijos eran como los monitorcitos de su barrio y de si villa, si veían a alguien tirando una piedra a un pajarito decían “no mi papá dice que eso está estrictamente prohibido” y eso me dio una fuerza de seguir en la CONAF, ver como mi familia se construyó de esa manera me dio las ganas de decir, no, yo no me puedo ir. Además la CONAF se transformó en mi segunda familia, debido a mi amor por la naturaleza y a los lazos que formé con mis colegas y la comunidad.

¿Después de su accidente por qué decidió seguir en la institución?
El accidente que yo tuve fue que venía de un retorno del trabajo en motocicleta en ese momento era el vehículo que usábamos (yo comencé a pie, después a caballo, luego en motocicleta y actualmente auto) y yo venía regresando y me atropelló acá a la salida de Pucón una persona en estado de ebriedad y me cercenó mi pierna de un golpe. Por eso yo digo que soy un hombre fuerte, yo no perdí el conocimiento en ese momento, yo me quedé pidiendo ayuda mientras me desangraba y no perdí el conocimiento hasta llegar a Temuco.
La CONAF después de mi accidente puso las manos al fuego por mí, en el sentido de que, si tenían que adaptar un vehículo lo iban a hacer, lo dijo el jefe máximo de la Región de la Araucanía me dijo “yo no quiero saber que usted está pensando en no trabajar más” yo creo que eso me llegó muy potente aparte que era muy joven yo tenía 36 años y el apoyo fue unánime, como el otro día cuando me fui a despedir a Temuco, sentí que la gente me quería; yo creo que eso fue lo más potente.
Después de mi accidente yo me rehabilité seis meses en Santiago en el Hospital del Trabajador y conocí a mucha gente, me hice muchos amigos doctores. Entonces me hice otro ambiente dentro de mi gravedad y dije “no, la CONAF puso las manos al fuego por mí, tengo que seguir” entonces me rehabilité, quede bien y aquí estoy sanito y coleando.
¿Tal vez si nos podrías compartir tu mayor aprendizaje en tú labor como guardaparque y miembro de la CONAF por tantos años?
Yo creo que, de acuerdo a mi experiencia, yo trabajé por mi pura experiencia y la fortalecí gracias a la Institución, en las capacitaciones. Yo creo que lo más fuerte mío es la conservación y la protección de la flora y la fauna y todo el escenario natural que está hoy vigente.
La conservación y protección es lo más importante y que se mantenga, porque es lo único que nos queda y para potenciar esto en mi viaje a Estados Unidos yo descubrí otra cosa y es propio mío, en EE.UU las áreas protegidas se crearon por lo que yo descubrí, por las necesidades de la sociedad, que van desde el nivel del mar hasta las altas cumbres, ellos se proyectaron por que la fauna tiene que recorrer y en los tiempos malos tendrá donde huir, cambiar el temporal y lograr sobrevivir en invierno. Ellos son una potencia y lo seguirán siendo, se planificaron de tal forma que es lo que no hicimos nosotros ¿Por qué no lo hicimos? Lamentablemente en Chile hoy las áreas protegidas son aquellos terrenos que no se colonizaron y eso es una muy mala política pública.
Otra política pública errónea fue en el año 2013, la entrega del 30% del Parque Nacional Villarrica (15.000 ha) a la región de Los Ríos, para mí los límites son biológicos y no político administrativos, si bien, es cierto la resolución que crea la desafección para los ríos, indica que debemos trabajar en conjunto ambas regiones con los planes operativos anuales y toda la proyección de inversión pública, lo que no se ha cumplido en ninguna de sus partes, sobretodo en su señalética.
Espero que mi observación sea constructiva y se pueda mejorar de acuerdo a su resolución para la cual, fue creada.
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