El recorrido inédito de Marc Turrel por plasmar las montañas chilenas
entrevista por Mikaela Checura
Marc Turrel – En esta entrevista, Marc Turrel nos cuenta su historia de vida entre Francia y Chile. Llegó a Chile como periodista durante el gobierno militar, creó una revista de montaña en la década del noventa, convirtiendóse en un gran conocedor de la historia de nuestra cordillera. A través de su relato, descubrimos su dedicación a preservar la memoria histórica franco-chilena y a proteger los ecosistemas andinos, fusionando periodismo, aventura y conciencia ambiental en un legado único.

Marc Turrel
¿Por qué viniste a Chile por primera vez? ¿Actualmente vives acá?
Sí, actualmente resido en Chile. Mi primera visita fue en abril de 1986 para realizar un reportaje sobre la situación política de ese momento. Tuve la oportunidad de entrevistar al padre francés Pierre Dubois, conocido por su labor en derechos humanos. Lo entrevisté en un contexto político muy tenso, lleno de enfrentamientos. Un año antes, el padre André Jarlan había sido asesinado, y conocí al padre Dubois seis meses antes de que fuera expulsado tras un atentado.
Regresé a Chile en 1988 para cubrir el plebiscito, siempre enfocado en temas políticos, por el contexto internacional de esta epoca. Chile se estaba abriendo a la democracia, y seguí de cerca los movimientos de la oposición, así como la preparación de las campañas del “SI” y del “NO”. Estos fueron mis dos primeros viajes como periodista. Luego, decidí vivir a Chile en 1992, una vez que la democracia comenzaba a consolidarse.

Trabajé varios años como periodista en diarios y revistas de Francia, así como en el Instituto Francés de Gemología. Realicé reportajes sobre los yacimientos de diamante, de esmeralda y de oro en Venezuela y Colombia, lo que me permitió acercarme más a la realidad sudamericana desde una perspectiva social, científica y cultural. Esta experiencia editorial me sirvió para crear una revista en Chile, Andes Magazine, asociando el periodismo con la aventura y el montañismo. Descubrí los Andes Centrales y escribir sobre las montañas se convirtió en una pasión y un moda de vida.
¿Qué te atrajo de Chile?
Siempre he sentido una fascinación y un interés personal por Sudamérica. Chile, en particular, ha sido un país que me ha cautivado tanto en el ámbito afectivo como profesional. Sudamérica es un continente donde aún era posible la exploración, con una extensa cordillera en gran parte desconocida para los europeos.

Varios autores sudamericanos como Gabriel García Márquez y Alejo Carpentier, me inspiraron en el conocimiento de una naturaleza indómita con sus personajes improbables. Esta experiencia literaria se asoció a la práctica de un periodismo de naturaleza en la cordillera y la selva. Fue una experiencia inolvidable para mí.
¿Cuál consideras que es tu responsabilidad o compromiso con la relación franco-chilena?
Ha sido un continuidad desde 1986, cuando conocí al padre Dubois, y desde entonces, a través de la revista Andes Magazine, he tenido la oportunidad de encontrarme con varios pioneros franceses en Chile vinculados con la montaña. Por ejemplo, conocí a André Bossonney, quien fue el pionero de del centro de esquí La Parva, y a Émile Allais, triple campeón del mundo de esquí que organizó el Campeonato de esquí en Portillo en 1966. Organicé una expedición en diciembre de 1998 para rendir un homenaje al piloto de la Aeropostale Henri Guillaumet, amigo de Antoine de Saint-Éxupery, en la Laguna Diamante en Argentina,frente al volcán Maipo, para conmemorar los 100 años del Aero-Club de Francia.
Todos estos personajes comenzaron a conformar una especie de galería de figuras notables. Sin saberlo, me encontré profundamente vinculado con estos ilustres compatriotas. Me di cuenta de que muchos de ellos no habían recibido el reconocimiento que merecían, o habían sido olvidados por completo. En Chile, lamentablemente, la historia enseñada en las escuelas es a menudo sesgada y limitada. Descubrí que la historia de los franceses en Chile estaba estrechamente ligada a la modernización de las instituciones del país desde hace tres siglos. Desde Los Tres Antonios que escribieron un proyecto de constitución muy liberal en 1780, en plena monarquía españal, hasta los militares napoleónicos que participaron en la guerra de Independancia y a la consolidación de la república.
Esto me inspiró a crear una exposición y publicar un libro sobre la presencia francesa en Chile, dando vida a un mosaico de más de 100 franceses que se destacaron en diversos campos, especialmente en la educación. Francia fue uno de los países que más invirtió en la educación chilena, enviando numerosos profesores para ayudar a consolidar la república. Durante los siglos XIX y XX, Francia tuvo un impacto significativo en Chile en áreas como la cooperación científica, militar, arquitectónica, artística e industrial. No me refiero a la inmigración francesa en general, sino a los pioneros que dejaron una huella indeleble en diversas disciplinas.

El idioma francés siempre tuvo un papel relevante; de hecho, hasta 1990, su enseñanza era obligatoria. En todos los colegios y liceos se ofrecía la opción de estudiar francés. Sin embargo, en la década del noventa, esta práctica fue abruptamente eliminada por el gobierno de la época, opacando con esta medida el importante legado cultural de los franceses.
En mi opinión, los chilenos se destacan entre los pueblos de América Latina por haber recibido una notable influencia francesa en diversos ámbitos. Al reflexionar sobre el legado francés que no ha sido suficientemente valorado, me doy cuenta de que la educación en colegios y liceos se centra principalmente en los grandes próceres de la historia, sin mencionar ni reconocer las contribuciones significativas de otras influencias externas.
Considero que es nuestro deber realizar un trabajo exhaustivo de memoria y reconocimiento hacia estos compatriotas franceses que han sido olvidados o relegados en distintos ámbitos. Hoy en día, ese esfuerzo está comenzando a dar sus frutos, y es precisamente lo que estamos desarrollando en la actualidad.
¿Cómo empezó tú interés en trabajar con temas ligados al medio ambiente?
Mi interés surgió a partir de mis investigaciones sobre el glaciólogo Louis Lliboutry, que me permitió publicar el libro”El hombre que descifró los glaciares” (Aguas Andinas, 2019). Lliboutry, quien residía en Grenoble, Francia, había conservado miles de fotografías de sus viajes de exploración en los Andes. En 2015, tras su fallecimiento, su familia me permitió acceder a su biblioteca, donde descubrí un verdadero tesoro de archivos para documentar mi libro sobre el profesor Lliboutry.

Antes de publicar la versión en castellano en Chile, tuve la oportunidad de realizar un reconocimiento aéreo con la Dirección General de Aguas (DGA) y el geólogo Gino Casassa, junto a su equipo, en 2018. Sobrevolamos los glaciares Olivares y Juncal, llevando con nosotros las fotografías de Lliboutry de 1953. Al posicionarnos en los mismos lugares donde él había estado, pudimos constatar el impresionante retroceso de los hielos. La comparación visual fue impactante: el Glaciar Olivares Alpha había retrocedido un 70%, mientras que el Juncal había disminuido un 30%. El mar de hielo que Lliboutry había estudiado y contemplado, cerca de Santiago, ahora parte importante de esta masa glaciar había desaparecido.
Decidí incluir en mi libro las fotografías comparativas de los glaciares, mostrando tanto las imágenes originales de Lliboutry como las que capturamos durante este reconocimiento aereo. Fue la primera vez que medios como El Mercurio, La Última Noticia y La Tercera publicaron imágenes del antes y del después de los glaciares en la cuenca alta del Olivares. En 2019, coincidiendo con la COP 25, hubo una creciente toma de conciencia sobre el tema, y los medios se apoderaon de la historia de Lliboutry y del retroceso de los glaciares. Creo que fuimos pioneros al mostrar por primera vez este dramático retroceso de los glaciares en los Andes Centrales.
Este proceso despertó en mí una profunda conciencia e interés por la preservación de los glaciares, los ecosistemas y el impacto del cambio climático en nuestro mundo actual.
¿Cómo conociste al matrimonio Marmillod?
Conocí la historia de Frédéric y Dolry Marmillod durante mis ascensiones en los Andes de Chile. Empecé a publicar algunos artículos sobre ellos en mi revista, aunque con recursos limitados debido a la escasez de documentos y fotografías disponibles en ese momento. Había apenas un par de fotos y muy poca información sobre su legado en Chile.

Fue en 2015, tras regresar a Francia, que decidí viajar a Suiza para intentar contactar a la familia Marmillod. Durante dos semanas, busqué a las hijas del matrimonio hasta que finalmente encontré a Janine, una de ellas. Nos reunimos en su casa, y para mi sorpresa, me recibió con una mesa repleta de archivos, fotografías, equipos de montaña de sus padres y, lo más valioso, los negativos de las fotografías de sus expediciones en los Andes. Estaban a punto de deshacerse de todo esto, ya que para ellos había perdido relevancia, pero llegué justo a tiempo para rescatar ese material invaluable antes de que se perdiera para siempre.
Los Marmillod habían explorado Chile, Argentina, México, Colombia, Venezuela y otros países sudamericanos entre los años 40 y 60, realizando numerosas primeras ascensiones y tomando imágenes de glaciares que nunca habían sido publicadas. Convencí a la familia de la importancia de editar un libro sobre su legado, lo que marcó el inicio de una emocionante aventura editorial.
Después tuve que buscar el financiamiento. Cuando empecé a investigar en los archivos de los Marmillod, encontré una carta que Marmillod había mandado a la empresa Rolex (de los relojes). En esta carta habían pedido auspicio era en el año 1948 ¡imagínate! para que Rolex pudiera prestarles relojes para medir la altura y la resistencia, y sobre todo que fueran relojes para la alta montaña; Rolex le prestó cuatro relojes, que después ellos devolvieron, pero fue uno de los auspicios de la expedición. Yo esa carta la mandé a Rolex, la mandé con una carta explicándole que estábamos haciendo este libro y que nos gustaría que ellos financiaran en su totalidad o en parte el libro. Encontraron muy simpática la carta, que era también una carta histórica para ellos y nos respondieron un mes después diciendo que sí, que iban a financiar la mitad del libro.
Hasta entonces, no existía ninguna obra que documentara la contribución de los Marmillod a la historia del montañismo mundial. Su vida había caído en el olvido y con ella gran parte de su obra.
¿Cuál consideras que ha sido tu trabajo más desafiante?
Diría que el más desafiante fue el proyecto relacionado con Lliboutry. En ese momento, vivía en Francia y tuve que viajar a Chile varias veces para recopilar archivos, entrevistar a personas y gestionar la financiación de la edición en castellano, ya que planeaba publicarla en Chile. Además, fue un reto organizar la producción fotográfica en helicóptero en la alta montaña. Este libro requirió un esfuerzo considerable en el terreno, estudiando el trabajo de Lliboutry y seguir sus huellas en los glaciares de los Andes Centrales.

¿Crees que Chile está muy alejado de Francia en cuanto al cuidado ambiental?
Existen muchas diferencias en el ámbito del cuidado medioambiental, especialmente en la protección de los glaciares. Chile ha tomado conciencia sobre la importancia de los glaciares desde aproximadamente 2005/2006. No estoy seguro si se necesita una ley de glaciares como en Argentina u otros países, pero me gustaría ver más parques nacionales en Chile. Actualmente, el 80% de ellos se encuentra en el sur, en la Patagonia, mientras que en el Valle Central hay pocos. En la Región Metropolitana está el Parque de los Glaciares de Santiago, pero no está completamente definido. Los parques nacionales en Chile suelen ubicarse en zonas despobladas, y se necesitan más en áreas pobladas, desde Rancagua hasta Santiago. En las montañas, muchos terrenos son de propiedad privada y no ha habido voluntad política para crear más parques nacionales. Lliboutry decía que toda la alta cordillera, desde Rancagua hasta el Juncal, debería ser un gran parque nacional. Muchos valles cordilleranos que tienen un gran valor histórico, patrimonial deben ser protegidos, como el paso del Ejército de los Andes. Se necesita una mejor convivencia entre los propietarios, ya sea hidroeléctricas, mineras y el interes nacional para preservar los glaciares, los ecosistemas de montaña y fomentar un acceso consciente a la montaña.
¿Cuáles son tus proyectos para 2025?
Estoy trabajando en un nuevo libro sobre la presencia francesa. También queremos que el nombre de Lliboutry esté asociado al Parque Nacional de los Glaciares de Santiago, ya que fue el primero en estudiarlos científicamente, creando el primer inventario de glaciares, y cartografiando estas grandes reservas de agua. Nos parece un reconocimiento justo que su nombre esté vinculado al parque, considerando su contribución a la glaciología en Chile, la creación del primer Instituto de Glaciología en la Universidad de Chile, y a la publicación del libro fundador de la glaciologie en Chile, Nieves y Glaciares de Chile, en 1956.
¿Tienes algo más que quieras agregar a la entrevista?
Es muy importante dar a conocer la historia de los Marmillod y de Lliboutry, así como difundir su legado tanto deportivo como científico. Ellos encarnaron un estilo de montañismo y andinismo que ha desaparecido con el tiempo. Su valioso registro fotográfico de sus travesías por los Andes ofrece una oportunidad única para dar a conocer a la ciudadanía la importancia de los glaciares.

Aunque Chile es un país lleno de montañas, carece de una cultura montañista comparable a la de Europa. La majestuosidad de la montaña, como bien lo destaca el himno nacional de Chile, nos rodea constantemente. La cuestión del agua y la protección de los glaciares es esencial. Proteger este ecosistema es vital, y una forma efectiva de hacerlo es a través de la historia, porque un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro.
- Turismo chamánico en Chile
- Pedalear el territorio: la historia de Pedro Valenzuela Morales y Séptima Ruta Cicloturismo
- Caminar ligero por la vida; una mirada activa y humana sobre el envejecimiento
- Vivir y trabajar en altura
- Responsabilidad civil en la montaña en Chile: la visión jurídica de Pablo Heuser


