Baños de bosque como medicina complementaria
En esta conversación profundizaremos en el desarrollo y la implementación de las medicinas complementarias dentro del sistema público de salud en Chile. Nuestra entrevistada es María Alejandra Rojas Avaca, asistente social con 25 años de trayectoria y 20 de ellos en el Servicio de Salud del Maule. Actualmente está a cargo de tres programas regionales: Saludablemente Personal Atención Primaria de Salud (APS), Género Regional (SSMAULE) y Medicinas Complementarias y Prácticas de Bienestar en Salud Regional (SSMAULE) eje central de esta entrevista, además es integrante de la Red de Mujeres Líderes del Estado para el Servicio Civil, siendo hoy Mentora y speaker. María Alejandra comparte la mirada técnica y humana detrás de una política que busca mejorar el bienestar integral de pacientes y trabajadores de la salud.
¿Qué son las medicinas complementarias según el Ministerio de Salud y qué disciplinas están reconocidas actualmente por la política MINSAL?
Bueno, en el Ministerio de Salud entendemos las medicinas complementarias y las prácticas de bienestar como prestaciones integrales que vienen a complementar un tratamiento médico. Hoy existen distintas terapias que se practican dentro de la red y las reguladas por el MINSAL, son Acupuntura, Homeopatía, Naturopatía y además se entregan otras no reguladas como: Apiterapia, Aurículoterapia, Biomagnetismo, Fitoterapia, Masoterapia, Medicina Antroposófica, Quiropraxia, Reiki, Sanación Pránica, Sintergética, Terapia Floral y Terapia Neural.
Además se realizan las siguientes prácticas de bienestar en salud: Arte terapia, Biodanza, Círculos de Escucha, Chi Kung / Qi Gong, Constelaciones Familiares, Danzaterapia, Dramaterapia, Huertos Medicinales o Alimenticio / Medicinales, Meditación, Musicoterapia, Sonoterapia, Tai Chi, Yoga, baños de naturaleza y otras.
También se cuenta con un sistema computacional de registro de las prestaciones en esta línea a nivel Ministerial , llamado Rem A-31, en el cual se ingresan todas las prestaciones cuando un paciente es atendido. Por ejemplo, si llega un paciente crónico a un establecimiento, primero se registran sus controles habituales como la entrega de medicamentos para hipertensión y si corresponde, también se puede derivar a alguna práctica de bienestar en salud, considerado hoy como un “activo comunitario”.
Estas derivaciones siempre se hacen con indicación médica. Por ejemplo, el profesional puede prescribir cinco sesiones de huertos medicinales, mándalas, tai chi, reiki, entre otras.
En la región del Maule, aunque no tenemos un desarrollo tan amplio de estas prácticas, sí existen algunos establecimientos de salud que llevan años incorporándolas. Dpto. de Salud de Colbún, por ejemplo, lleva casi veinte años ofreciendo flores de Bach y reiki, además de cuencos tibetanos. En el Dpto. de Salud de la comuna de Retiro se trabaja con fitoterapia y en El Dpto. de salud de la comuna de Pencahue tienen talleres de mandalas para el programa de salud mental, además de huertos medicinales.

En cuanto al origen de esta política ¿Cuál fue la motivación principal del MINSAL para desarrollar una política pública de medicinas complementarias?
La motivación principal de esta política viene de un trabajo que empezó alrededor de 2007 dentro del Ministerio, y que recién pudo concretarse con su publicación en agosto de 2024. El impulso nace de la evidencia internacional, incluida la OMS, que muestra que estas prácticas ayudan a mejorar o mantener la salud de los pacientes, reducir el deterioro, disminuir el uso de fármacos y descongestionar la atención clínica.
También influye que, a nivel social, prácticas como yoga o mindfulness se han masificado y son bien valoradas. No fue fácil incorporarlas al modelo tradicional de salud, porque en Chile todavía existe una mirada muy clásica, pero con el tiempo los centros han reconocido sus beneficios.
En cuanto al origen institucional, la política se desarrolló inicialmente en la DIPOL, División de Políticas Públicas Saludables y Promoción (DIPOL) del Ministerio de Salud (MINSAL) de Chile encargada de generar políticas públicas. Hoy ya se cuenta con la política en todos los servicios de salud de chile y da el pie para ejecutar este programa en la red de establecimientos de salud tanto públicos como privados, fue impulsada también por profesionales que se especializaron en estas terapias y vieron el impacto positivo en los usuarios.
Mirando el propósito general de esta estrategia ¿Cuáles son los objetivos principales de esta política de medicinas complementarias a nivel nacional?
Los principales objetivos de esta política son mejorar la calidad de vida de los pacientes y del personal de salud mediante la integración de prácticas de bienestar.
En el caso de los funcionarios, estas terapias ayudan a manejar la alta carga emocional y los riesgos psicosociales del trabajo en salud, actuando como herramientas de autocuidado. Por eso, la política no solo está dirigida a los usuarios, sino también a quienes trabajan en el sistema.
La política es nacional y cada servicio de salud cuenta con encargados de medicinas complementarias, aunque las prestaciones varían según el territorio. Y está orientada a cualquier tipo de paciente, ya sea para prevención, promoción o control de una enfermedad.
En relación con la seguridad de los usuarios ¿Cómo se garantiza la calidad, seguridad y regulación de los profesionales que ofrecen medicinas complementarias?
La calidad y seguridad de las medicinas complementarias se aseguran a través de la certificación. Cada profesional debe formarse en una institución reconocida y luego presentar sus antecedentes a la Seremi de Salud, que es la entidad encargada de regular y fiscalizar a todos los prestadores, tanto públicos como privados. En el sistema público, estos certificados se incorporan a la hoja de vida del funcionario y se informan a Contraloría antes de autorizar la prestación.
Las atenciones se realizan en los centros de salud: los propios establecimientos cuentan con salas, espacios acondicionados o incluso domos para prácticas como reiki, yoga o tai chi. Algunas prácticas pueden realizarse fuera de los establecimientos como son los baños de naturaleza o en establecimientos pequeños como postas rurales, las actividades se realizan en salones de escuelas o sedes de organizaciones sociales. Se espera que más adelante, se abran concursos para profesionales de salud que, además de su rol base, ofrecen alguna terapia complementaria dentro del sistema.
Respecto a la evidencia científica, es clave para validar estas prácticas. Se trabaja con la academia para registrar datos, medir resultados y demostrar cómo estas terapias ayudan a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Esto recién está tomando fuerza en Chile, aunque a nivel internacional ya existe bastante evidencia que respalda su uso.
Considerando el respaldo técnico ¿Qué rol juega la evidencia científica en la incorporación y validación de estas terapias dentro del sistema de salud?
Uno de los avances más concretos de la política es que establece la obligación de contar con un encargado de medicinas complementarias en cada Seremi de Salud, además de conformar un comité regional con representantes de la academia, la sociedad civil y profesionales de la red. Esto permite darle una dirección clara a la implementación según las características de cada territorio.
La política también exige contar con encargados en cada dirección de salud. En mi caso, cumplo ese rol y trabajo con gestores en cada uno de los establecimientos de la red las treinta comunas y sus hospitales, quienes son los que finalmente ejecutan la política. Ellos desarrollan un plan anual con actividades y objetivos definidos, lo que permite ordenar el trabajo y dar continuidad a las acciones.
Gracias a ese sistema, hoy podemos medir cómo avanza la prestación de estas terapias y la implementación de la política en la región. Sin embargo, los desafíos siguen siendo grandes: aún falta fortalecer la sistematización, ampliar la oferta de prácticas de bienestar y consolidar equipos estables que permitan seguir avanzando de manera sostenida.
Pensando en la articulación del sistema ¿De qué manera la política promueve la coordinación entre el sistema público y los prestadores privados que ofrecen medicinas complementarias?
Los prestadores privados que ofrecen medicinas complementarias deben certificarse ante la Seremi de Salud, igual que en el sistema público, porque la política es una sola para ambos sectores. Esto significa que cualquier profesional que realice, por ejemplo, acupuntura u otra práctica, debe cumplir con la normativa que corresponde a su especialidad. La Seremi es la encargada de verificar los antecedentes, autorizar y mantener actualizado el registro.
Además, la Seremi está obligada a fiscalizar estos espacios para asegurar que se cumplan los requisitos de calidad y seguridad. Por eso, cada vez que una persona se atienda en un centro privado de medicinas complementarias, siempre debe solicitar la certificación del profesional, que es la garantía de que cumple con la regulación vigente.
¿Qué avances concretos se han logrado desde la implementación de la política y cuáles son los desafíos actuales?
Entre los avances más concretos de la política, está la instalación de encargados de medicinas complementarias tanto en las Seremis como en cada dirección de salud, lo que ha permitido formar comités regionales con participación de la academia, la sociedad civil y profesionales de la red. Además, cada establecimiento cuenta con un gestor que ejecuta un plan anual con actividades y objetivos, lo que permite medir el progreso. Ya existen equipos capacitados como las 45 personas formadas en baños de naturaleza en establecimientos de la red del servicio de salud maule y hospitales que funcionan como piloto, como el de Linares, que ya conformó su comité local.
En cuanto a los desafíos, uno de los principales es que la política sigue siendo poco conocida por la población. También falta incorporar espacios adecuados en los nuevos establecimientos de salud e incluir recursos para comprar los insumos y materiales necesarios para estas prácticas. Otro reto importante es abrir carteras de prestación en los hospitales y organizar las horas del personal, ya que muchos profesionales están contratados para funciones tradicionales. Finalmente, es clave contar con equipos directivos comprometidos y con catastros actualizados de prestadores acreditados para seguir expandiendo estas líneas en la atención pública.
¿Qué iniciativas se están desarrollando para informar y educar a la comunidad sobre el uso responsable de medicinas complementarias?
Hoy se están desarrollando distintas iniciativas para educar a la comunidad sobre el uso responsable de las medicinas complementarias. En el CESFAM de Pencahue, por ejemplo, los talleres de mandalas y de huertos medicinales dieron origen a un libro y a un video donde usuarias de salud mental cuentan cómo estas prácticas complementan su tratamiento farmacológico y mejoran su bienestar. Los mandalas elaborados también se convirtieron en cuadros instalados en las salas de espera, visibilizando el trabajo y acercándolo a la comunidad.
En otras comunas, como Retiro, se han elaborado materiales educativos como un libro de fitoterapia que explica el uso adecuado de las plantas medicinales. Aun así, uno de los grandes desafíos es reforzar la difusión y el trabajo con las áreas de participación para que la comunidad conozca estas prácticas, se motive a asistir a los talleres y las incorpore en su vida cotidiana, tal como ocurre con los tratamientos médicos tradicionales.
Finalmente, para quienes quieran acceder a estas prestaciones ¿Qué pasos deben seguir los usuarios que deseen acceder a estas terapias dentro del sistema público de salud?
Para acceder a estas terapias dentro del sistema público, lo primero es informarse si el establecimiento donde te atiendes ofrece prácticas de bienestar. Esa información se difunde a través de los Consejos de Desarrollo Local, donde se comunican los programas y actividades disponibles para la comunidad.
Si la prestación existe, el siguiente paso es consultar cómo integrarse al taller o terapia, ya sea directamente en el establecimiento o con el equipo médico, que es quien finalmente deriva y coordina la participación del paciente.
A modo de conclusión me gustaría decir que avanzar en medicinas complementarias y prácticas de bienestar contribuye a una atención más universal y a una mejor calidad de vida. Estas terapias pueden reducir el uso de fármacos, evitar controles innecesarios, mejorar la salud mental y apoyar el manejo de enfermedades crónicas. Además, favorecen el bienestar integral y el vínculo con uno mismo: cuando una persona se cuida y se respeta, todo lo que proyecta mejora.
- Cicloturismo en Chile: una red sobre ruedas para conectar territorios y personas
- ExploraChimba: educación ambiental y biodiversidad en Chimbarongo
- Cómo crear y gestionar una fundación en Chile: entrevista a Juan Guillermo Fuentes
- Mujeres Empresarias Indígenas: una nueva fuerza para el turismo en Chile
- Turismo chamánico en Chile


