Alternative Text
de 27. Octubre 2026

Fundación Tierra Austral y el Derecho Real de Conservación


Una herramienta para proteger la naturaleza en Chile

Entrevista a María Victoria Alonso Armanet, cofundadora de Fundación Tierra Austral, sobre la conservación de tierras privadas y el Derecho Real de Conservación en Chile.

¿Cómo puede una persona proteger un bosque, un humedal u otro espacio natural de su propiedad a largo plazo? El Derecho Real de Conservación permite establecer acuerdos legales para conservar el patrimonio ambiental de un terreno, incluso cuando cambia de propietario.

En esta entrevista conversamos con María Victoria Alonso Armanet, ingeniera agrónoma con magíster en sustentabilidad ambiental y cofundadora de Fundación Tierra Austral, organización creada en 2012 para impulsar la conservación de tierras privadas en Chile.

Su trabajo ha estado estrechamente ligado al desarrollo del Derecho Real de Conservación. A lo largo de esta conversación, abordamos cómo funciona este instrumento, por qué es importante proteger los ecosistemas que se encuentran en manos privadas y qué papel cumple la fundación acompañando a los propietarios.

También hablamos sobre los desafíos para expandir este modelo en Chile, desde el financiamiento hasta la necesidad de involucrar a más actores, y sobre cómo la protección de tierras privadas puede contribuir a un desarrollo más sustentable.

Cofundadora de Fundación Tierra Austral

¿Qué es Fundación Tierra Austral y cuál es su objetivo?

La Fundación Tierra Austral es una organización sin fines de lucro que se creó para apoyar a propietarios privados en la conservación de sus tierras.

Cuando hablamos de conservación privada, a veces existe la idea de que se trata de personas con muchos recursos económicos que protegen propiedades muy grandes. Sin embargo, nosotros llamamos propiedad privada a todo aquello que no es propiedad fiscal, es decir, que no pertenece al Estado de Chile. Esto incluye terrenos de distintos tamaños y con diferentes tipos de propietarios, como familias, comunidades, vecinos y empresas. Por eso, la conservación privada es mucho más diversa y amplia de lo que muchas veces se piensa.

Nuestro propósito es impulsar la conservación de tierras porque es una de las herramientas más efectivas para proteger la naturaleza. Existen otras iniciativas, como los herbarios, los jardines botánicos y las medidas de restauración y reforestación, pero si tenemos un territorio que se encuentra en buen estado y podemos protegerlo y conservarlo, es una de las acciones más eficientes.

Por eso, las áreas protegidas son una herramienta muy potente para cuidar la biodiversidad. En Chile, más del 20 % del territorio está protegido por el Estado, principalmente a través de áreas fiscales. Sin embargo, estas áreas se concentran en la Patagonia, mientras que en el resto del país hay una menor presencia de terrenos protegidos.

Gran parte de esos territorios pertenecen a propietarios privados, lo que limita las posibilidades de intervención del Estado. Ahí existe un espacio importante para que participen otros actores, desde empresas hasta fundaciones y propietarios particulares, que también pueden contribuir a la conservación.

Trabajo en terreno

¿Cómo puede un propietario conservar su terreno?

Esa es precisamente una de las ventajas del instrumento del Derecho Real de Conservación. Una persona puede decidir qué hacer con su propiedad, y si tiene una parte del terreno que quiere cuidar, puede hacerlo. Sin embargo, si quiere ir un paso más allá, el Derecho Real de Conservación permite establecer condiciones específicas sobre el uso de la tierra.

Cuando se establece un acuerdo de este tipo y se inscribe legalmente, se fijan límites que impiden que el terreno se destine en el futuro a usos incompatibles con lo acordado. Por ejemplo, se puede evitar que un bosque protegido termine siendo reemplazado por un desarrollo inmobiliario de gran escala.

Esto le entrega certeza al proyecto de conservación. Una persona puede querer proteger un bosque hoy pensando en sus hijos, pero mañana podría cambiar de opinión. En cambio, mediante este instrumento, la protección queda establecida legalmente y se mantiene aunque cambie el propietario. Así, ese bosque puede quedar protegido a largo plazo, independientemente de quién sea su dueño.

Por supuesto, también hay otros aspectos técnicos que considerar, como el financiamiento y la forma en que se llevará a cabo la conservación. Pero el Derecho Real de Conservación permite establecer una definición clara: ese territorio será destinado a la conservación de acuerdo con las condiciones acordadas, con una protección que puede mantenerse en el tiempo.

¿Por qué es importante conservar tierras privadas en Chile?

La conservación de tierras privadas es aquella que se realiza en terrenos que no son fiscales. Esto incluye distintos tipos de ecosistemas, desde bosques y bordes de lagos hasta estepas patagónicas y salares altoandinos. En algunas zonas de Chile, más del 90 % de la tierra es privada, por lo que gran parte de los paisajes que vemos pertenecen a propietarios particulares.

La naturaleza está presente en todo el país, no solamente en los lugares donde el Estado es propietario. Por eso, si realmente queremos avanzar en la protección de nuestro patrimonio natural, necesitamos proporcionar herramientas a los propietarios privados para que también puedan conservar sus terrenos.

Esto es especialmente importante en Chile, porque muchos de los ecosistemas menos protegidos se encuentran en territorios privados. Es el caso del ecosistema mediterráneo, que abarca gran parte de la zona central, y de distintas áreas del norte del país, donde existen muy pocos parques públicos.

Por eso, necesitamos desarrollar un conjunto de medidas de apoyo para los propietarios privados. La gran mayoría no son personas multimillonarias que compraron terrenos exclusivamente para conservarlos, sino personas que tienen la oportunidad de proteger un lugar valioso y la voluntad de hacerlo.

Nuestro trabajo consiste en ayudarlas a concretar esa intención, porque avanzar en las metas de conservación de Chile requiere necesariamente la participación de los propietarios privados.

Cascada

¿Qué es el Derecho Real de Conservación y cómo funciona?

El Derecho Real de Conservación es un instrumento legal creado en Chile mediante una ley promulgada en 2016, después de ocho años de trabajo en el Congreso. Está inspirado en herramientas que existen desde hace mucho tiempo en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Sudáfrica, pero que no estaban contempladas de la misma manera en los sistemas legales de países como Chile.

La idea es que, entre las distintas opciones que tiene una persona respecto de su propiedad, también pueda elegir destinarla a la conservación de la naturaleza.

Una de sus características principales es que se trata de un instrumento voluntario: nadie puede imponer un Derecho Real de Conservación a un propietario. Además, es flexible en su diseño y en los lugares donde puede utilizarse, porque busca adaptarse a las distintas realidades y necesidades de los territorios, sin establecer restricciones generales tan rígidas como un mínimo de hectáreas o la obligación de conservar determinadas especies.

Otra característica muy importante es que la protección queda vinculada a la tierra y no solamente a la voluntad de su propietario. Por ejemplo, una persona puede decidir conservar un terreno, pero las generaciones siguientes podrían preferir lotearlo o construir edificios. El Derecho Real de Conservación permite evitar que la protección dependa exclusivamente de las decisiones de cada generación.

En cuanto a la posibilidad de modificarlo, existen situaciones específicas contempladas por la ley. Una de ellas es la ejecución de una hipoteca impaga, que puede llevar a la extinción del derecho en caso de remate. La otra posibilidad es que exista un acuerdo para modificarlo, pero no basta con que los propietarios o sus herederos estén de acuerdo: también debe existir el consentimiento de la entidad que tiene el rol de garante, según las condiciones legales y contractuales correspondientes.

¿Qué papel cumple Fundación Tierra Austral en los acuerdos de conservación?

El Derecho Real de Conservación funciona a través de un contrato entre el propietario y una entidad que asume el compromiso de velar por la conservación del terreno. El propietario decide destinar su propiedad a la conservación y nosotros, como Fundación Tierra Austral, somos la contraparte de ese acuerdo.

En el contrato asumimos un rol fundamental: monitorear al menos una vez al año que se cumpla lo acordado. Por ejemplo, si en un terreno se estableció la protección de un bosque, debemos verificar que este bosque se mantenga. Si encontramos que, en lugar de un bosque, se construyeron cinco casas, tenemos el derecho de exigir el cumplimiento del contrato por las vías legales correspondientes.

Sin embargo, en la práctica nuestro trabajo va mucho más allá de la fiscalización, porque nos interesa que el acuerdo funcione. Desde antes de la firma establecemos una relación de colaboración con los propietarios. Así, donde antes había una fundación a cargo de cuidar el lugar, ahora hay dos partes trabajando juntas para protegerlo.

El trabajo depende mucho de las características de cada territorio. Hay lugares que necesitan poca intervención, mientras que otros requieren más apoyo. Por ejemplo, si un terreno se abre al público, puede necesitar guardaparques e infraestructura. En otros casos, las necesidades son menores.

Obviamente, siempre existen limitaciones de financiamiento y capacidades, pero vamos trabajando en conjunto según lo que cada lugar necesita. Cada territorio es especial, y eso es precisamente lo valioso del Derecho Real de Conservación: permite adaptar los acuerdos a las distintas realidades y necesidades de cada espacio natural.

¿Qué debe incluir un acuerdo para proteger un territorio a largo plazo?

Junto al Ministerio del Medio Ambiente, elaboramos estándares para un buen uso del Derecho Real de Conservación. Hay tres aspectos fundamentales que se deben considerar.

  1. Una organización dedicada a la conservación. El contrato debe firmarse con una organización dedicada a la conservación, para garantizar que la protección se mantenga incluso si surgen conflictos entre los propietarios.
  2. Una definición clara de lo que se quiere proteger. Es necesario definir claramente qué se quiere conservar y asegurarse de que el terreno tenga un valor biológico o ecológico.
  3. Una protección duradera. El tercer aspecto es la duración del acuerdo. Nosotros trabajamos con contratos a perpetuidad, porque la conservación debe mantenerse a largo plazo, acorde con los tiempos de la naturaleza.
Visita en terreno

¿Qué ventajas ofrece el Derecho Real de Conservación?

Actualmente existen iniciativas voluntarias de conservación que no utilizan herramientas legales, sino que dependen del compromiso de las personas. Aunque son importantes, no ofrecen la misma garantía de permanencia en el tiempo.

También existen categorías de conservación privada impulsadas por el Estado, pero su reglamento todavía se está desarrollando. Por otro lado, el Derecho Real de Conservación funciona mediante un acuerdo entre privados.

En la práctica, muchas veces los propietarios consideran que llegar a acuerdos con el Estado representa más una carga que un beneficio. Por eso, hoy el Derecho Real de Conservación es una de las herramientas más prácticas y accesibles para proteger legalmente tierras privadas a largo plazo.

De todas formas, no buscamos que toda la conservación dependa de este instrumento, sino que se combine con otras herramientas que permitan ampliar la protección de la naturaleza en Chile.

¿Qué desafíos enfrenta la conservación privada en Chile?

Uno de los principales desafíos es el financiamiento. Somos una organización relativamente pequeña, con 12 personas trabajando en 19 territorios, y estamos sobrepasados. Hay al menos 35 propietarios más que quisieran avanzar en acuerdos de conservación, pero para hacerlo necesitamos recursos. En Chile, la filantropía es reducida y conseguir donaciones es muy difícil.

Un segundo desafío es ampliar la escala de conservación, conectando territorios para formar áreas más grandes que permitan recuperar ecosistemas y especies, como el huemul. Para que pueda volver a ciertos lugares, necesitamos proteger superficies mayores de bosque.

Finalmente, también está el desafío de involucrar a propietarios que todavía no consideran la conservación entre sus prioridades. En algunos casos, sería necesario ofrecerles compensaciones económicas para que se comprometan a proteger sus terrenos. Esto requiere más financiamiento y un trabajo constante para que más personas se sumen a la conservación.

¿Qué impacto esperan generar en el futuro?

Además del financiamiento, es importante que se entienda que el Derecho Real de Conservación es una herramienta complementaria a otros esfuerzos de conservación. Ojalá el Estado de Chile también reconozca este trabajo, porque si como país entendemos que podemos avanzar juntos, será posible alcanzar una escala que permita un desarrollo verdaderamente sustentable.

También es fundamental demostrar resultados concretos. Hace seis años no teníamos ninguna área protegida y hoy contamos con 19 territorios en los que trabajamos. A través de proyectos verificables y visitables, podemos demostrar que la conservación genera cambios positivos y que los lugares protegidos pueden mejorar con el tiempo.


Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *