Cicloturismo en Chile: una red sobre ruedas para conectar territorios y personas
Entrevista a Alexander Rafael Millacaris Rozas, impulsor de la Fundación de Fomento del Cicloturismo en Chile.
El cicloturismo en Chile puede conectar comunidades, poner en valor rutas regionales y generar oportunidades para pequeños emprendimientos. Para Alexander Rafael Millacaris Rozas, una de las claves de su desarrollo es fortalecer la red de personas y organizaciones que ya reciben, acompañan y orientan a quienes viajan en bicicleta por el país.
A sus 38 años, Alexander combina la soldadura y el mosaico con dos de sus grandes pasiones: viajar y andar en bicicleta. Durante los últimos años, su casa se ha convertido en un punto de encuentro para cicloviajeros de distintos lugares del mundo. Esa experiencia le permitió conocer de cerca sus necesidades y dio origen a la Fundación de Fomento del Cicloturismo en Chile y a su programa cultural, @michihousetravels.
En esta entrevista para el blog de Trekkingchile, Alexander comparte su mirada sobre las rutas cicloturistas, la hospitalidad, el turismo sostenible y los desafíos de construir una red que conecte territorios y personas sobre dos ruedas.

Alexander Rafael Millacaris Rozas
Cómo nació la Fundación de Fomento del Cicloturismo en Chile
¿Cómo nace la Fundación y qué te motivó a trabajar específicamente en torno al cicloturismo?
Esto partió hace unos seis años, cuando empecé a recibir gente a través de plataformas de viaje como Couchsurfing, Warmshowers y Workaway. La mayoría de las personas que conocí viajaban en bicicleta y así me fui integrando más profundamente en esta comunidad.
Creé un grupo de WhatsApp para conectar a los cicloviajeros con anfitriones, proyectos sociales, casas ciclistas y voluntariados. Con el tiempo amplié esta red e incorporé talleres, comercios y distintos servicios relacionados con el cicloturismo.
También comencé a ofrecer una base de datos con información útil para quienes viajaban en bicicleta, además de asesorías para orientar sus recorridos y facilitar su experiencia en Chile. La idea era conectar estas iniciativas y recursos para construir, poco a poco, una red integral del ecosistema cicloturista chileno.
En un momento intenté convertir todo esto en un negocio, pero no funcionó, porque el cicloturismo todavía es un nicho bastante específico en Sudamérica. Ahí me di cuenta de que había una necesidad más amplia: fomentar el cicloturismo.
El modelo EuroVelo, una red de rutas ciclistas que conectan Europa, fue una gran inspiración para mí. Demuestra cómo se pueden desarrollar rutas, generar estadísticas, articular organizaciones y crear una industria alrededor del cicloturismo. Pensé que algo así también se podía adaptar a la realidad chilena.
Ese camino me llevó a impulsar la Fundación de Fomento del Cicloturismo en Chile y su programa cultural, @michihousetravels. La Fundación se constituyó el 12 de junio de este año, con la idea de fomentar el ciclismo y, principalmente, desarrollar proyectos relacionados con la educación y la promoción del cicloturismo en Chile.
Además, soy embajador de Warmshowers en Chile, una comunidad internacional de hospitalidad recíproca para cicloviajeros, y también embajador de Rolling Around en el país. La Fundación, por su parte, está adherida a la European Cyclists’ Federation (ECF), la Federación Europea de Ciclistas. Todo esto nos permite conectar experiencias, personas y organizaciones que trabajan por el desarrollo de la bicicleta y el cicloturismo.

Viajar en bicicleta y su aporte a las economías locales
¿Por qué la bicicleta es una forma especial de conocer Chile y qué puede aportar a los territorios?
La importancia de la bicicleta es enorme. Te conecta de otra manera con el viaje: cambia tu percepción, eres parte del paisaje y el recorrido adquiere otro valor. Al ser tu propio cuerpo el que te mueve, todo tiene otro significado. La subida, la bajada, las distancias, las personas y los encuentros se viven de una manera distinta. Hay una recompensa detrás de cada recorrido.
Pero no solamente es algo especial para la persona que está viajando. El cicloturismo también tiene la capacidad de transformar entornos y realidades, porque distribuye el gasto del viaje entre distintos pueblos. Un cicloturista va de un lugar a otro y quizás acampa, pero igualmente invierte en el territorio: compra comida, realiza actividades y deja su aporte en distintos lugares.
Eso hace que el cicloturismo pueda ser un modelo económico más equitativo, especialmente para zonas que no reciben tanto turismo. También responde a principios de sostenibilidad y puede generar desarrollo en lugares que muchas veces quedan fuera de los circuitos turísticos tradicionales.
Por eso siento que la bicicleta es idónea para esta forma de entender el turismo, tanto por lo que significa para quienes viajan como por su potencial para impulsar el desarrollo local.
La bicicleta es fundamental. Para mí, es el mejor invento.
Rutas regionales y casas ciclistas para conectar Chile
¿Cómo puede el cicloturismo conectar distintos territorios y comunidades del país?
Creo que el modelo más adecuado es desarrollar el cicloturismo desde las propias regiones, es decir, partir desde la casa. Siempre les pregunto a los cicloturistas cuál podría ser esa ruta de su región que, por lo bonita, tranquila o particular, merecería un reconocimiento internacional.
En cada región hay rutas que podrían desarrollarse y, a futuro, interconectarse con otras. Pero primero hay que reconocer lo que se tiene, reforzarlo y rescatarlo.
Por ejemplo, están los compañeros de Lluviosos Ciclistas en el lago Llanquihue, que durante más de cinco años han vuelto al lugar y han generado eventos de cicloturismo. Con ese trabajo logran que la ruta llame la atención de más personas y que, poco a poco, se reconozca como un patrimonio.
Creo que por ahí va la lógica del desarrollo del cicloturismo en Chile: trabajar desde los territorios, fortalecer las rutas y vincularlas con los actores locales, como quienes ofrecen comida, alojamiento y actividades turísticas.
Cuando una ruta se resignifica y se refuerza, puede convertirse en una ruta cicloturista reconocida. Algo así ocurrió con la Cicletada de Lo Vásquez: mientras más gente participaba, más crecía, hasta convertirse en una actividad de gran convocatoria. Ese es el tipo de proceso orgánico que podemos desarrollar en Chile.
Además, ya existen redes informales que conectan a cicloviajeros: grupos de WhatsApp, redes de anfitriones y las llamadas casas ciclistas o refugios ciclistas. Son espacios culturales vinculados al viaje en bicicleta, donde han quedado plasmadas las vivencias e historias de numerosos viajeros.
Estos lugares acumulan una memoria colectiva del cicloturismo. También permiten encontrarse con otras personas, conocer experiencias y seguir alimentando esa cultura del viaje. Todo eso demuestra que ya existe una comunidad capaz de conectar territorios y personas.
Estadísticas para comprender el cicloturismo en Chile
¿Qué información existe sobre el cicloturismo en Chile y por qué es importante visibilizarla?
Creo que en Chile todavía falta mucho para dimensionar su potencial, sobre todo si nos comparamos con Europa. Sin embargo, vemos que cada vez más gente viaja en bicicleta, especialmente hacia la Carretera Austral, y ya se han comenzado a desarrollar estudios para conocer mejor lo que está pasando.
Por ejemplo, los compañeros de @cicloaustral, en el sur de Chile, realizaron una encuesta a cicloturistas mediante un código QR y obtuvieron estadísticas muy interesantes. Eso demuestra que poco a poco se empieza a generar información sobre esta actividad.
Aun así, falta avanzar y, sobre todo, escuchar a las distintas partes que participan en el cicloturismo. Hay organizaciones sociales, clubes ciclistas, operadores turísticos, personas que reciben viajeros, alojamientos que acogen a ciclistas, fabricantes de equipamiento y talleres de bicicletas, entre otros actores.
Necesitamos una mayor articulación para desarrollar mejores políticas públicas. Generar estadísticas y visibilizar la actividad permitiría demostrar y dimensionar su crecimiento. Creo que Chile tiene un gran potencial para desarrollar una industria en torno al cicloturismo.
Información para viajar con mayor seguridad y valorar el patrimonio
¿Qué esperan lograr al generar y compartir información sobre el cicloturismo?
Esperamos que más personas puedan viajar en bicicleta de una forma más segura y que más gente se anime a hacerlo. También queremos que se rescate con mayor fuerza el patrimonio nacional y que el cicloturismo contribuya a poner en valor los territorios que recorre.
Para eso queremos desarrollar un proceso continuo de aprendizaje y experimentación, a través de las charlas que estamos realizando y de otras iniciativas que permitan conectar y visibilizar el ecosistema del cicloturismo.
Buscamos que esta actividad tenga un mayor reconocimiento institucional y que el Estado entienda que cada vez más personas viajan en bicicleta. Existe una industria con experiencias de éxito en otros lugares y creemos que en Chile también podemos desarrollar ese proceso.
Finalmente, esto puede generar cambios estructurales. Que más personas viajen en bicicleta y utilicen rutas y espacios destinados al cicloturismo también puede contribuir a cambiar la movilidad y, con el tiempo, nuestra manera de desplazarnos y entender el territorio.
Democratizar el viaje y reducir las barreras de acceso
¿Qué significa democratizar el viaje y qué barreras enfrentan quienes quieren recorrer Chile en bicicleta?
Para mí, democratizar el viaje parte por lo económico. Viajar en bicicleta es una de las formas más económicas de recorrer un país, porque te mueves con tu propio combustible y puedes reducir mucho los gastos. Además, permite una experiencia cercana con el entorno y con las personas. En ese sentido, puede abrir la posibilidad de viajar a más gente.
Respecto a los desafíos, lo primero es reconocer que existe un ecosistema del cicloturismo en Chile, con personas que trabajan desde emprendimientos, iniciativas sociales, ONG y empresas. Es necesario escucharlas y conversar sobre qué tipo de cicloturismo queremos para el país.
También considero importante que SERNATUR genere un modelo más inclusivo, que contemple a organizaciones sociales, clubes deportivos y pequeños operadores turísticos. No se trata de eliminar las exigencias de seguridad, sino de evitar obstáculos burocráticos que, desde mi perspectiva, muchas veces se ajustan más a las grandes empresas que a quienes están comenzando.
Los desafíos para desarrollar el cicloturismo a nivel nacional
¿Cuáles son los principales desafíos de Chile para potenciar el cicloturismo?
Uno de los primeros desafíos es sentarse a conversar, institucionalizar el cicloturismo y ponerlo sobre la mesa. Hay que abrirse al ecosistema cicloturista y entender que en otros países y continentes se ha desarrollado con éxito y ha generado una industria.
Desde ahí podemos avanzar en la creación de rutas cicloturistas, la puesta en valor del patrimonio, la mejora de la señalización, el desarrollo de ciclovías y otras iniciativas. Chile tiene el potencial para hacerlo y podemos aprender tanto de los aciertos como de los errores de otras experiencias.
Una red sobre ruedas para el futuro del cicloturismo chileno
¿Qué te gustaría que ocurriera en los próximos años y qué papel esperas que tenga la Fundación?
Nuestra visión es continuar conectando a los actores del cicloturismo a través de eventos, ferias y exposiciones. Queremos reunir a personas que reciben viajeros, alojamientos que acogen a ciclistas, fabricantes de equipamiento, talleres de bicicletas, operadores turísticos y otros actores vinculados a esta actividad.
Es necesario organizar y articular mucho más lo que ya se está haciendo, generando espacios de conversación que permitan crear actividades, encuentros y alianzas.
La idea es que este ecosistema pueda reunirse y pensar en conjunto cómo desarrollar el cicloturismo en Chile. Queremos reconocer lo que ya existe, conectar esas iniciativas y construir una red que permita crecer de manera armónica, respetando los territorios, las comunidades y a las personas que ya están haciendo este trabajo.
Conoce el programa cultural de la Fundación: @michihousetravels en Instagram
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