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de 7. Septiembre 2026

Mujeres Empresarias Indígenas: una nueva fuerza para el turismo en Chile


María José Hidalgo Méndez, empresaria Diaguita y guía de turismo aventura, explica cómo nació la Asociación Gremial Chilena de Mujeres Empresarias Indígenas y qué papel puede desempeñar el turismo indígena en el desarrollo sostenible de los territorios de Chile.

La Asociación Gremial Chilena de Mujeres Empresarias Indígenas nace como un espacio de encuentro y colaboración entre mujeres de distintos pueblos originarios que han decidido unir sus experiencias y emprendimientos para fortalecer el desarrollo económico y turístico desde sus propios territorios. Su objeto es Promover la racionalización , desarrollo y protección común de sus socias, cual es desarrollo económico, social y cultural de las mujeres y sus pueblos indígenas.

En esta ocasión conversamos con María José Hidalgo Méndez, mujer Diaguita que vive en El Tambo, pueblo del Valle del Elqui. Es guía especializada en turismo aventura y representante legal de Turismo Eco Ancestral, emprendimiento que desarrolla junto a su socia Patricia y donde buscan poner en valor la identidad y cosmovisión de su territorio.

Te invitamos a conocer su historia y la mirada que hay detrás de esta nueva organización de mujeres empresarias indígenas.

María José Hidalgo Méndez

(Tambo Yaku Trekking Ancestral: rutas ancestrales, trashumancia, cordillera, espiritualidad andina – Valle de Elqui)

INFO

  • Entrevistada: María José Hidalgo Méndez
  • Pueblo originario: Diaguita
  • Lugar: El Tambo, Valle del Elqui, Chile
  • Emprendimiento: Turismo Eco Ancestral
  • Organización: Asociación Gremial Chilena de Mujeres Empresarias Indígenas
  • Temas: turismo indígena, emprendimiento femenino, sostenibilidad y desarrollo territorial

Cómo nació la idea de crear la Asociación Gremial Chilena de Mujeres Empresarias Indígenas y qué necesidades buscaban responder?

La idea de crear la Asociación Gremial se fue gestando hace muchos años a través de los foros de mujeres indígenas, donde anualmente nos reunimos para conversar sobre temas como salud, economía, integración y desarrollo. Desde ahí surgió la inquietud de llevar esas conversaciones al ámbito empresarial y hace aproximadamente cuatro años, comenzamos a concretar esta idea con mujeres que ya tenían sus negocios.

Inicialmente se acercaron alrededor de 40 mujeres, y finalmente comenzamos este proceso con seis empresas pertenecientes a distintas culturas: Likanantay, Aymara, Quechua, Rapa Nui y Mapuche. Siempre buscamos integrar a más empresarias indígenas y visibilizar el desarrollo empresarial de nuestra ruralidad.

Muchas de nosotras teníamos la necesidad de generar puestos de trabajo, tener dignidad laboral y poder desarrollar nuestra vida junto a nuestras familias. El turismo nos permite justamente eso, además de fortalecer nuestras capacidades como administradoras, algo que históricamente hemos desarrollado también dentro de nuestros hogares;

por eso, cuando nos reunimos, lo primero fue preguntarnos quiénes somos, qué somos, para qué estamos y qué queremos hacer. Buscábamos crear un espacio de desarrollo para nosotras, por nosotras y desde nosotras, donde pudiéramos tomar nuestras propias decisiones, visibilizar nuestros negocios y mejorar nuestra economía en nuestros territorios.

ruta turismo indigena chile

Mencionan que este ha sido un proceso de años. ¿Cuáles fueron los principales desafíos que enfrentaron para llegar a este nivel de organización?

Uno de los primeros desafíos fue entendernos entre nosotras: definir quiénes somos, qué queremos representar, para qué estamos creando esta organización y qué queremos hacer juntas. Incluso definir el nombre fue parte de ese proceso, porque todas tenemos vínculos distintos con el turismo y con la cadena de valor turística.

Pero, hasta ahora, uno de los mayores desafíos ha sido coordinar nuestros tiempos. Todas estamos trabajando y desarrollando nuestros proyectos en nuestros propios territorios, por lo que encontrar momentos para reunirnos, conversar y tomar decisiones no siempre es fácil. A eso se suma que muchas veces las tareas que necesitamos realizar, como promoción, posicionamiento digital o trabajar con herramientas como Google Ads y Meta, son difíciles y costosas de asumir individualmente.

También nos enfrentamos al desafío de cómo posicionarnos en un mundo global y lograr que las personas conozcan y valoren nuestras propuestas turísticas. Chile tiene costos más elevados que otros destinos de países vecinos, por lo que competir en términos de precio es complejo. Entonces aparece una pregunta fundamental: ¿cómo hacemos para que crean en nosotras y en lo que estamos desarrollando?

Y creo que ahí está también nuestra mayor fortaleza: nosotras creemos en nosotras mismas, en nuestros proyectos y en que lo que hacemos es un aporte para la humanidad. Nuestras propuestas no responden solamente a un turismo de lujo, sino a una necesidad humana muy profunda: descansar, desconectarse y encontrar tranquilidad.

Vivimos en un mundo donde estamos constantemente bombardeados de información y estímulos, donde la mente está sobrecargada. Entonces nos preguntamos: ¿quién ofrece silencio?, ¿quién ayuda a las personas a calmar la mente? Ahí es donde aparecen nuestras propuestas..

turismo eco ancestral valle del elqui

La asociación reúne a mujeres de las culturas Likanantay, Diaguita, Mapuche y Rapa Nui. ¿Cómo enriquece esta diversidad cultural el trabajo que realizan?

Es que juntas somos más fuertes. Cuando las mujeres y los pueblos nos reunimos, descubrimos que independiente de nuestros territorios, muchas veces enfrentamos las mismas dificultades. Eso nos llevó a pensar en hacer alianzas, apoyarnos y avanzar juntas, sin que ninguna se quede atrás.

Nuestra diversidad cultural nos fortalece porque cada una aporta desde su territorio y experiencia. También buscamos acompañar a otras mujeres indígenas en procesos como la formalización y la digitalización, porque sabemos que muchas enfrentan esas barreras.

Nosotras hemos aprendido a ver las oportunidades que existen en nuestros propios territorios y a invertir en nuestros proyectos, porque entendemos que hoy estamos sembrando para poder cosechar mañana.

¿Qué significa para ustedes el turismo indígena?

Para nosotras, el turismo indígena tiene que ver principalmente con nuestra cosmovisión y espiritualidad. Busca que las personas se reconozcan como seres parte de la naturaleza, y no solamente como consumidores de servicios o productos.

Es un turismo que alimenta el alma y que permite conectar con el territorio, entendiendo que las montañas, los ríos, los bosques, las quebradas y todos los seres que nos rodean también forman parte de la vida. Somos naturaleza, y nuestras experiencias buscan recuperar esa conexión que la vida moderna muchas veces nos hace perder al convertirnos principalmente en consumidores.

¿Ustedes creen que el turismo puede ser un motor de desarrollo y de valoración sostenible de los territorios?

Para mí, el turismo es absolutamente un motor de desarrollo, porque permite sostener la vida en nuestros territorios y dar continuidad a nuestro legado cultural. Nos permite generar trabajo, fortalecer el sentido de pertenencia y valorar el lugar donde nacimos.

Pero el turismo también puede traer consecuencias negativas cuando llega capital externo, aumentando el precio de los terrenos, encareciendo la vida y limitando el acceso de las comunidades a sus propios espacios naturales. Por eso necesitamos políticas públicas que garanticen que las personas locales puedan seguir viviendo y desarrollándose en sus territorios.

Además, emprender en turismo tiene muchas barreras económicas y digitales, por lo que hemos tenido que invertir y buscar financiamiento para profesionalizar nuestros proyectos. Para nosotras, la verdadera sostenibilidad está en que el turismo permite vivir, trabajar y crecer en nuestros propios territorios sin perder el vínculo con ellos.

Uno de sus grandes sueños es crear la Ruta de Turismo Indígena de Chile. ¿Cómo imaginan esta ruta y qué experiencias esperan ofrecer a quienes la recorran?

Me imagino una Ruta de Turismo Indígena que permita recorrer la enorme diversidad de ecosistemas que tiene Chile de norte a sur, conectando distintos territorios y experiencias en un solo recorrido.

Por ejemplo, me gustaría que quienes visiten el Gigante de Tarapacá puedan conocer su relación con nuestra cosmovisión y entender que estos territorios tienen una historia y una energía mucho más profunda de lo que vemos a simple vista.

Chile tiene una riqueza geográfica y cultural extraordinaria, marcada por la cordillera de los Andes, el océano Pacífico, el desierto y la Antártida. Para mí, la cordillera no es simplemente una montaña: es una entidad que nos cobija y nos entrega vida. Esa es la mirada que quisiera transmitir a través de esta ruta: que las personas no solo recorran Chile, sino que comprendan y conecten con la esencia de sus territorios.

Finalmente ¿Qué mensaje les gustaría transmitir a quienes desean conocer Chile a través de las experiencias y saberes de los pueblos indígenas?

Nosotros enseñamos a comunicarse con la naturaleza, a aprender, incluso desde una forma no verbal, a conectar con los elementos y con la energía de la vida. En el norte hablamos con los Apus, esas grandes entidades que habitan las montañas, y en el sur con los ñgen, porque entendemos la vida a partir de aquello que es visible, pero también de aquello que no podemos ver.

Conectarse con un territorio a través del turismo indígena es también una forma de conectar con el alma y de reconocerse como ser humano dentro de este planeta reconocer que el territorio esta vivo, de eso se trata, de dejar de ser solamente visitantes y aprender a relacionarnos con la naturaleza desde un lugar más profundo que es lo prístino de nuestra esencia ancestral.


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