Rewilding Chile – El legado de Tompkins Conservation
Carolina Morgado es la actual directora ejecutiva de Rewilding Chile, fundación heredera del legado de Tompkins Conservation. Con una trayectoria de más de 30 años dedicada a la conservación, Carolina comenzó trabajando directamente con Douglas y Kristine Tompkins en los inicios del proyecto, asumiendo múltiples responsabilidades en un equipo pequeño, desde asistencia personal hasta el desarrollo de iniciativas turísticas, educativas y culturales en los parques. A lo largo de los años, ha liderado proyectos emblemáticos de extensión comunitaria, promoción del patrimonio local y educación ambiental, con una fuerte convicción de que el conocimiento y el amor por la tierra son fundamentales para conservar el territorio. En esta entrevista, Carolina nos comparte la evolución de Rewilding Chile como fundación independiente, y nos invita a conocer los proyectos actuales, los desafíos territoriales y la visión de largo plazo que guía su trabajo.

Carolina Morgado
Inicios de Rewilding Chile:
¿Cómo se formó la Fundación Rewilding Chile?
Primero llegó a Chile Douglas, y un poco después Kistine. Doug venía desde joven; de hecho, solía esquiar en Portillo y entrenaba con el equipo olímpico de Estados Unidos. Siempre fue un deportista extremo, kayakista de clase 5, hacía primeros descensos en ríos y estaba muy conectado con la naturaleza. Yo lo conocí justamente en el río Biobío, cuando bajó en kayak y contrató los servicios de turismo aventura que ofrecíamos en ese entonces.
En los años 60 incluso había recorrido Sudamérica en una combi Volkswagen con Yvon Chouinard, el fundador de Patagonia. Vinieron desde California hasta la Patagonia chileno-argentina, escalaron el Fitz Roy, bajaron ríos, esquiaron montañas… o sea, tenía una conexión histórica con este territorio. Más adelante, cuando ya tenía alrededor de 50 años y había hecho su fortuna con la marca Esprit, comenzó a cuestionarse todo. Influenciado por el pensamiento de filósofos como Arne Naess, decidió vender su empresa y dedicarse por completo a la conservación. Siempre decía que quería “pagar su renta por vivir en este planeta”. Y eso fue exactamente lo que hizo.

Cuando Doug vendió Esprit, fundó la Foundation for Deep Ecology e impulsó muchas campañas en Estados Unidos, pero después sintió que quería hacer conservación activa en algún lugar, y decidió venir a Chile a ver qué podía proteger. Fue entonces cuando se topó con Reñihué, un campo al que solo se podía llegar en avioneta. Compró un primer terreno de 800 hectáreas, pero al instalarse ahí se dio cuenta de que los campos vecinos estaban abandonados, en manos de dueños ausentes que habían especulado con el precio de la madera desde los años 20; como nunca se construyeron caminos, esos planes no prosperaron, y Doug empezó a adquirir esas tierras. Así fue como, sin un plan maestro al principio, comenzó a tomar forma lo que después sería el Parque Pumalín.
En ese momento fue cuando comenzamos a trabajar juntos, y creamos la Fundación Pumalín para que pudiera recibir legalmente esas tierras con el objetivo de que, en el futuro, sean donadas al Estado y transformarlas en parque nacional. Así nació el Parque Pumalín Douglas Tompkins, con senderos, infraestructura, y una visión clara de conservación a largo plazo. Más adelante creamos también Conservación Patagónica para desarrollar del actual Parque Nacional Patagonia, y luego la Fundación Yendegaia para proteger esa zona en Tierra del Fuego. Paralelamente, en los valles rurales alrededor de Pumalín comenzamos proyectos productivos: trajimos abejas para producir miel, hicimos mermeladas orgánicas, criamos ovejas y trabajamos con una red de tejedoras artesanales durante más de 25 años para elaborar productos con lana. Teníamos tantos proyectos, tantas iniciativas en marcha, que a Douglas junto a una colega, se les ocurrió que necesitábamos un nombre paraguas para todo esto, y así le pusimos Tompkins Conservation. Era una forma de englobar todos los proyectos que habíamos creado.

¿Qué motivó el cambio de nombre desde Tompkins Conservation Chile a Rewilding Chile, y qué buscaban reflejar con esa transformación institucional?
Es porque después de la muerte de Doug, Kris quiso hacer un plan de sucesión, así el equipo de Argentina se hiciera independiente y el equipo de Chile también y formáramos organizaciones fuertes donde tomáramos nuestras propias decisiones y también nos hiciéramos cargo del legado hacia adelante. Entonces, ahí la Kris dijo, pongámosle de nombre Rewilding, Rewilding Argentina en Argentina y Rewilding Chile en Chile, porque Rewilding es un movimiento internacional, hoy día un movimiento a nivel mundial de cómo abordar la conservación. Y nosotros toda la vida hicimos Rewilding, solamente que no le decíamos Rewilding. Entonces en esta primera etapa dijimos, pongámosle ese nombre.
El cambio de nombre no hizo que cambiáramos la visión ni la misión de la fundación, mucho de lo que hacemos es continuación del legado de Douglas, pero también hay muchas cosas nuevas, programas que van surgiendo de acuerdo con las necesidades que uno ve y a los tiempos que se están viviendo. Cuando se titula Fundación Rewilding Chile, nosotros nos enfocamos en la creación de parques o en la expansión de parques, con la máxima categoría de conservación: parque nacional o parque marino, aunque todavía no hemos podido concretar ningún parque marino. Luego, trabajamos en todo lo que es la restauración ecológica, es decir, cuando miras un territorio y te preguntas: ¿Qué falta acá? Ya sea flora o fauna, se trabaja para repoblar o fortalecer las poblaciones de aquellas especies que están vulnerables.
Estrategia Rewilding y como se gestiona:
Ustedes como fundación utilizan la estrategia “Rewilding” o restauración ecológica ¿Nos podrían contar en qué consiste?
Es una estrategia, una forma de abordar el trabajo de la conservación, y que tiene que ver con mirar el ecosistema en todas sus dinámicas. Entonces, por ejemplo, yo puedo mirar un ecosistema y decir: “Uy, ese árbol está tan débil, voy a plantar más de esos árboles, solo de esos árboles.” Pero si estoy haciendo Rewilding, miro el árbol, miro las especies que habitan alrededor de ese bosque, es decir, observo la dinámica completa. Entonces trato de recuperar y lograr que ese ecosistema sea un ecosistema completo, para que toda esa dinámica se dé. Ese es un abordaje mucho más dinámico que específico o puntual. Ese es el Rewilding. Ayudo a la naturaleza a sanar fijándome en toda su dinámica y su proceso.
Y en ese enfoque integral, algo súper importante son las amenazas, porque cuando trabajas en conservación no se trata solo de recuperar las especies, sino también de eliminar las amenazas. Supongamos, por ejemplo, en el Parque Nacional Patagonia había menos de diez ñandúes. Entonces, quisimos crear un centro de reproducción del ñandú y hemos traído ñandúes de Argentina, ñandúes de la zona de Los Lagos, y huevos de la zona de Coyhaique Alto, para mejorar la genética y todo. Vamos liberando ñandúes, pero al mismo tiempo, cuando partimos, también estábamos transformando una estancia en un parque nacional.

Entonces, ahí también volvieron los guanacos, que son dispersores de semillas, igual que los ñandúes. Y en el fondo, necesitas que vuelvan todas las especies para que se dé la combinación perfecta para recuperar ese ecosistema. No me puedo fijar solo en el ñandú; también tengo que prestar atención a lo que hay que eliminar, como las especies exóticas. Entonces, se trata de fijarse en toda la dinámica: en todo lo que hay que recuperar, pero también en todo lo que hay que eliminar.
Proyectos y visión a futuro:
¿Cuáles son los principales proyectos que está desarrollando actualmente Rewilding Chile en el territorio nacional, y qué objetivos ecológicos buscan alcanzar con ellos?
Bueno, nosotros tenemos un programa de vida silvestre bastante extenso que se concentra dentro del Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins, en el Parque Nacional Cerro Castillo, en el Parque Nacional Patagonia y en el futuro Parque Nacional Cabo Froward, en Magallanes.
Las especies clave con las que trabajamos son, por ejemplo, el huemul, una especie en peligro de extinción y emblema nacional. Nosotros trabajamos en un programa que se llama el Corredor Nacional del Huemul, donde hemos identificado al menos diez subpoblaciones que aún existen. Y si bien, no vamos a poder conectarlas todas en nuestro tiempo de vida, estamos trabajando para fortalecer cada una de ellas. Por ahora estamos concentrados en cinco subpoblaciones de huemules.
Además, estamos trabajando en un centro (que todavía está en proceso de certificación) que será el primer centro de rescate y rehabilitación de huemules en Chile. Está ubicado junto al Parque Nacional Cerro Castillo, donde existe una población importante de esta especie que enfrenta varias amenazas. Por un lado, su ecosistema está atravesado por la Ruta 7, lo que los expone a atropellos, y también sufren de una enfermedad transmitida por animales domésticos llamada linfadenitis caseosa, que les provoca abscesos muy peligrosos. Por eso creamos este centro de rescate, para poder ayudarlos en su rehabilitación.

También, tenemos el centro de reproducción del ñandú, y trabajamos en él dentro del Parque Nacional Patagonia. Estamos haciendo que esta población vuelva a alcanzar un número saludable, con buena distribución a lo largo del valle.
Trabajamos además en el monitoreo del puma y su relación con el uso público. En el Parque Nacional Patagonia, cada día se observan más pumas, y lo importante es que exista educación ambiental, de modo que la gente, cuando vea un puma, se sienta feliz de verlo y piense: “Este es un ecosistema sano.” Pero también es clave que sepan cómo comportarse para que la experiencia sea segura. En esto trabajamos en colaboración con la administración de parques nacionales.
Por otro lado, estamos llevando a cabo un estudio del estado actual de la ranita de Darwin en el Parque Nacional Pumalín. En ese proyecto nos asociamos con expertos, como el herpetólogo Andrés Charrier.
Y finalmente tenemos un proyecto paraguas “la Ruta de los Parques de la Patagonia”. Es una visión territorial que abarca desde Puerto Montt hasta Cabo de Hornos, y fue la última gran idea que lanzó Doug, solo dos meses antes de fallecer.
Esta ruta incluye 17 parques nacionales, de los cuales, hemos ayudado a crear 7, y estamos trabajando en el número 18, Cabo Froward, en Magallanes. La idea es poner a los parques nacionales en el centro del desarrollo territorial, demostrando que, al invertir en ellos, se activan economías locales. La gente quiere visitar estos espacios protegidos, especialmente en el contexto de crisis climática y post pandemia. Ahí se genera un movimiento: llegan turistas, se hospedan, arriendan autos, compran artesanía, comen en locales etc… y así se activa toda una cadena económica.

Nosotros ya lo demostramos con Pumalín y el Parque Nacional Patagonia. Con buena infraestructura, los parques pueden ser verdaderos motores de desarrollo en zonas con pocas alternativas económicas sostenibles. Venimos trabajando esta visión desde 2015, y hoy se ha transformado en un proyecto nacional que tomó Corfo como iniciativa mesoregional. Colaboramos con las tres regiones involucradas para que esta visión se consolide y Chile sea reconocido como el mejor destino de conservación.
Están conectados con otros países, de ser así ¿Qué tipo de alianzas internacionales mantiene Rewilding Chile con otras fundaciones, gobiernos u organizaciones conservacionistas? y ¿Qué proyectos internacionales están llevando a cabo?
Por supuesto que estamos conectados con las otras fundaciones, ahora eso cada organización tiene que trabajar en su país de acuerdo con su realidad y a sus leyes. Con Rewilding Argentina, cuando podemos trabajar juntos, trabajamos por ejemplo acabamos de hacer la primera translocación de un ambiente libre a un ambiente libre, o sea, de Patagonia Argentina a Patagonia Chilena, de 15 ñandúes hace como un mes atrás esto es sin precedentes. Esos ñandúes ya están libres con radio collar, y estamos viendo si se devuelven a Argentina o se quedan en Chile. Pero los trajimos para mejorar la genética del Parque Patagonia.
Entonces, cuando podemos trabajar juntos, trabajamos juntos. También soy parte del directorio del Global Rewilding Alliance, que es la asociación de organizaciones que trabajan en Rewilding en el mundo, que son más de 200 organizaciones. Entonces ahí es un espacio de colaboración también.
Rewilding es un movimiento mundial, y es lo que hay que hacer en estos tiempos tan duros que estamos viviendo. Por otra parte, contamos con colaboraciones a nivel científico con distintas universidades.
Estamos haciendo un estudio de ADN ambiental con la ETZ, que es la Universidad Politécnica de Zurich. Estamos haciendo un estudio con Yale también sobre la animación del ciclo del carbón. Tenemos colaboraciones por todas partes.
Ahora en el megatransecto vamos a trabajar con la Universidad de Australia, con la Universidad de British Columbia, en todo este levantamiento de biodiversidad y carbono azul que vamos a hacer en los mares de la Patagonia chilena.
Y para finalizar ¿Cuáles son las proyecciones que tienen para este año 2025 como fundación?
Queremos que se cree el Parque Nacional Cabo Froward, en Magallanes, y para eso estamos donando 120.000 hectáreas. Es una gran extensión.
Las tierras que manejamos han llegado de distintas formas: algunas fueron adquiridas anteriormente, y otras las hemos ido comprando como Rewilding Chile. En todos los casos, el objetivo ha sido crear nuevos parques, ampliar los existentes o asegurar accesos públicos. Esto último es clave, porque varios parques de la Ruta de los Parques no tienen acceso directo desde caminos públicos, lo que complica generar ese vínculo entre la comunidad y el patrimonio natural protegido.
Para nosotros, que la gente pueda llegar, conocer y experimentar esos lugares es fundamental. Una vez que los conoces, los cuidas para toda la vida. Esa es la idea: formar una red de amigos de los parques.
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