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de 9. Octubre 2025

Cómo cuidar una tortuga terrestre


Guía completa para principiantes

Las tortugas terrestres son uno de los animales más antiguos del planeta: han habitado la Tierra por más de 200 millones de años, incluso antes de los dinosaurios, por lo que se consideran símbolo de sabiduría y longevidad. Se caracterizan por su andar tranquilo y naturaleza pacífica, donde se adaptan perfectamente a la vida en un jardín soleado y natural, pudiendo llegar a vivir hasta 80 años si reciben los cuidados adecuados. En Chile, las especies terrestres que suelen encontrarse como mascotas no son nativas, las más comunes de adquirir en Chile son la tortuga mediterránea (Testudo hermanni), la tortuga patas rojas (Chelonoidis carbonaria) y la tortuga terrestre argentina (Chelonoidis chilensis). Estas especies se adaptan bien a climas templados y secos como los del centro y norte de Chile, siempre que cuenten con espacios soleados, tierra natural y cuidados específicos. Pueden vivir entre 30 y 80 años, por lo que pueden llegar a ser unas grandes compañeras de vida, tranquilas, observadoras y muy resistentes.

Fernanda Díaz

Médico veterinaria


Pero ¿Cuáles son los cuidados que requiere tu tortuga?

1. El sol: su fuente de energía y salud

Las tortugas son animales de sangre fría, por lo tanto, dependen del entorno para regular su temperatura corporal. El sol es esencial para su bienestar: los rayos UVB les permiten producir vitamina D3, vital para absorber calcio y mantener su caparazón fuerte y su metabolismo activo.

Consejos prácticos:

  • Ubica el recinto en una zona con mucha luz solar directa (con al menos 5 horas de sol directo diario)
  • Asegura también espacios con sombra y refugios naturales (ramas, arbustos, tejas).
  • En días nublados o fríos, usa una lámpara UVB o una fuente de calor suave (38-40 W)

Dato curioso:

Cada mañana, las tortugas se “alinean” hacia el sol, extendiendo patas y cuello. Es su manera de absorber energía y activar su metabolismo.

2. El hábitat ideal: tu jardín

Debes tener en cuenta que nada reemplaza el aire libre y el contacto con la tierra. Las tortugas necesitan espacio para caminar, excavar, tomar sol y esconderse. Aunque parezcan lentas, pueden recorrer hasta 400 metros diarios buscando alimento o calor.

El hábitat ideal

3. Cómo construir su recinto:

  • Espacio mínimo: 10 m² por tortuga.
  • Paredes de al menos 50 cm de alto y 20 cm enterradas (para evitar fugas).
  • Evita tener más de un macho, ya que pueden pelear.
  • Asegura paredes opacas, pues si ven el exterior intentarán escalar.
  • Añade una casita o miniinvernadero con lámpara UVB para días fríos.

4. Elementos que no pueden faltar en su hogar:

  • Zonas de sol y sombra.
  • Tierra suelta (idealmente suelo natural) y algo de arena para excavar.
  • Piedras, troncos, raíces y arbustos bajos para explorar.
  • Un pequeño plato bajo con agua limpia y poco profunda (se deshidratan fácilmente).

Como consejo, evita sustratos artificiales (virutas, grava, pellets, aserrín), ya que estos pueden causar obstrucciones intestinales si los ingieren.

5. Temperatura ideal

  • Activa: a partir de 10 °C.
  • Óptima: entre 28 °C y 35 °C.
  • Descanso nocturno: alrededor de 17 °C.
  • Inactividad / hibernación la temperatura ideal es de 4 °C – 6 °C
  • En primavera u otoño, una lámpara UVB y una fuente de calor suave ayudan a mantener su metabolismo activo.
  • En regiones frías de Chile (como el sur), puede ser necesario mantenerlas en terrarios o invernaderos controlados durante los meses de invierno.

6. Alimentación natural y balanceada

Las tortugas son principalmente herbívoras, y su dieta debe ser variada y rica en fibra, calcio y hojas verdes. Qué pueden comer: Diente de león; Trébol, Rúcula, acelga, berros; Hibisco, geranio, malva; Flores comestibles y hojas tiernas; Un trocito de fruta 1–2 veces por semana (manzana, frutilla o melón).

Evita: lechuga iceberg (pobre en nutrientes), pan, arroz, carne, pienso para perros/gatos o frutas en exceso.

Complementa con suplemento de calcio en polvo 2 veces por semana (especialmente si no recibe suficiente sol).

7. Plantas recomendadas para su recinto

Elige plantas no tóxicas, resistentes al sol y comestibles. Además de decorar, ayudan a mantener el equilibrio de su ecosistema. Ejemplos ideales: Lavanda, Romero, Tomillo, Orégano, Hibisco, Borraja, Geranio, Cactus sin espinas, Sedum, Malva, etc. Estas especies crecen bien en climas mediterráneos y áridos como los de la zona central y norte de Chile.

8. Hibernación: su descanso natural

Durante el otoño, las tortugas reducen su actividad y dejan de comer. Entre noviembre y marzo (dependiendo del clima), entran en hibernación, una etapa clave para su salud y longevidad. Las tortugas mediterráneas y de patas rojas hibernan principalmente en los meses de invierno, aproximadamente de octubre/noviembre a marzo/abril. El inicio y la duración del período de hibernación pueden variar según factores como la temperatura ambiental, la salud, el tamaño y la edad de la tortuga.

Detalles sobre la hibernación:

  • Inicio: Al final del otoño, cuando las noches comienzan a ser más frescas, las tortugas de exterior dejan de comer y se vuelven menos activas, buscando un lugar adecuado para hibernar.
  • Duración: La hibernación puede durar desde unas pocas semanas en tortugas jóvenes hasta varios meses en tortugas adultas.
  • Condiciones: Para una hibernación segura, es fundamental que la temperatura no descienda de 3°C ni supere los 10°C, y que se mantenga un nivel de humedad adecuado.
  • Importancia: La hibernación es un proceso natural y necesario para su desarrollo, que les permite desacelerar su metabolismo y conservar energía.

Cómo prepararla:

  1. Asegúrate de que esté sana y bien alimentada (consulta a un veterinario antes del invierno).
  2. Crea una caja con tierra natural, hojas secas y musgo.
  3. Mantén la temperatura entre 4 y 6 °C, en un lugar oscuro y ventilado.
  4. Revisa una vez al mes que no esté húmeda o despierta.

⚠️ Si la temperatura sube de 8 °C, puede despertarse antes de tiempo y debilitarse.

* En zonas del norte de Chile, donde el invierno es suave, muchas tortugas no hibernan completamente, sino que reducen su actividad.

Hibernación

9. Crecimiento y cuidados a largo plazo

Las tortugas terrestres crecen lentamente: pueden tardar 10–15 años en alcanzar su tamaño adulto (20–30 cm, según la especie).

Consejos para mejorar su bienestar:

  • Control veterinario anual: revisa parásitos, peso y estado del caparazón.
  • Evita manipularla constantemente: les causa estrés.
  • Nunca la bañes con jabón ni la limpies con productos químicos.

10. Conclusión: un pedacito de naturaleza en casa

Cuidar una tortuga terrestre es cuidar un pequeño ecosistema. No requiere cuidados complicados, pero si necesitan de mucho respeto por su ritmo y entorno. Con espacio, sol, buena alimentación y paciencia, vivirás una experiencia hermosa de conexión con la sabiduría lenta y silenciosa de la naturaleza.

No son animales de exhibición, sino seres longevosque nos enseñan valores como la calma, equilibrio y respeto por los ciclos de la vida.

Regulación legal respecto a la tenencia responsable de tortugas en Chile

En Chile, la tenencia de tortugas está regulada por la Ley de Caza y el Registro Nacional de Tenedores de Fauna Silvestre (SAG). Además, si la especie se encuentra listada en CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas), se deben cumplir requisitos adicionales para su tenencia legal.

Aunque algunas especies como la tortuga mediterránea son relativamente comunes en otros países, en Chile su presencia es menos frecuente en consultas veterinrarias. En contraste, la tortuga argentina es la que más suele llegar a consulta veterinaria, ya que fue introducida masivamente durante las décadas de 1970 y 1980 y, desde entonces, muchas han permanecido en manos de familias como “herencias” generacionales. Lamentablemente, la mayoría de estos ejemplares llega en muy malas condiciones de salud, producto de una tenencia inadecuada y falta de atención especializada.

Si bien la recomendación oficial ante el hallazgo de tortugas es contactar al SAG, la realidad es que en muchas ocasiones el organismo no cuenta con información técnica suficiente sobre sus cuidados, por lo que los animales terminan en las mismas condiciones o incluso peores.

Es importante recalcar que las tortugas poseen un metabolismo extremadamente lento, lo que significa que las enfermedades pueden avanzar de forma silenciosa durante semanas, meses o incluso años sin mostrar signos clínicos evidentes. Por ello, requieren evaluación médica cada 6 meses y exámenes complementarios anuales, incluyendo análisis sanguíneos e imágenes diagnósticas. Muchas veces, cuando finalmente llegan a consulta veterinaria, su cuerpo obtiene apenas la energía necesaria para morir, lo que refleja el profundo sufrimiento que enfrentan en silencio.

La vida de una tortuga en cautiverio, cuando no se cumplen sus necesidades específicas de hábitat, alimentación, temperatura y salud, suele ser muy triste y silenciosamente dolorosa. Por eso, más que una “mascota”, se trata de un ser vivo que demanda un manejo responsable, conocimiento técnico y acompañamiento veterinario permanente.


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