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de 12. Marzo 2024

Leyenda del deporte de montaña en Chile – Gastón Oyarzún Martínez


entrevista por Mikaela Checura Koralek

Leyenda del deporte de montaña en Chile – Gastón Oyarzún Martínez, montañista chileno, nacido y criado en Osorno por sus abuelos con los años viajó a Santiago a estudiar veterinaria en la Universidad de Chile, en donde tuvo sus primeros acercamientos a la montaña, gracias al club de montaña de la Universidad. Pasando de conocer por primera vez la nieve a llevar más de cincuenta años dedicado al montañismo y transformándose en uno de los montañistas más reconocidos en nuestro territorio. A continuación, nos contará un poco sobre cómo han sido estos años, que lo llevó a tener este estilo de vida y un poco sobre sus diversas vivencias. 

¿Cuál fue tú incentivo para comenzar a subir montañas? 

El incentivo se va viendo después, uno no lo tiene escrito cómo va a ser su vida, tú vas descubriendo de a poco lo que vas a hacer con tu vida, no todo resulta como uno piensa, las cosas se van acomodando eso creo yo.

El incentivo quizás o lo que me llamaba era el sentido de exploración y de conocer cosas nuevas, mirar para el otro lado; subirse encima del cerro y ver qué hay de forma media cómica como “voy a subirme para ver” ¿Qué es la nieve? ¿Qué son las rocas? conocer yo creo que ese es el incentivo más importante para mí, más que todas las otras cosas deportivas como los récords, cuantos cerros subiste o en cuanto tiempo lo hiciste, para mí esas cosas son secundarias no tienen mucha importancia. 

¿Qué es lo que más ha marcado tú vida como alpinista? 

Yo creo lo que me ha ido marcando y me sigue marcando es darte cuenta y tener conciencia de que la montaña es muy grande, que el universo es muy grande y que nosotros somos muy frágiles como especie, somos tremendamente frágiles, es muy fácil accidentarnos y tener problemas graves, entonces la montaña te enseña eso que tú tienes que ser muy humilde y tienes que prepararte para cualquier actividad, con mucha preparación, humildad y entrenamiento. 

Eso para mi es lo más importante del montañismo y trato de enseñarle eso a mis alumnos, que sientan que siempre tenemos la posibilidad de accidentarse en esta actividad de riesgo, no es deporte aventura y tiene que ser tomada con mucha con mucha responsabilidad.

Yo siempre fui cuidadoso con mi vida, no es como que me lo haya planteado, fue el hecho de haberme criado en el campo con mis abuelos, tuve que ser cuidadoso. Lo fuí aprendiendo me saque la mugre muchas veces, entonces eso me fue enseñando de que uno tiene que hacer las cosas bien, ser respetuoso de hacer las cosas con conciencia. Entonces cuando comencé a hacer montañismo era un poco lo mismo y aunque he tenido accidentes (llevo más de cincuenta años en esto) eso mismo te reafirma que tienes que ser cuidadoso y que eres frágil; te das cuenta de que cualquier vida vale más que todas las montañas.

Muchas veces cuando uno es joven y fuerte, con mucha energía va en contra de la seguridad y no miden los riesgos teniendo la mentalidad de “los viejos se accidentan” poniendo en riesgo su vida. Acá no existe la mala suerte acá existen errores y te expones, si la suma de errores es grande te mueres. 

¿Cuál crees que ha sido tu mayor aprendizaje de las montañas? 

Aparte de lo que te acabo de decir, la montaña tiene una cosa interesante. El montañismo es un invento, el hombre lo inventó y podríamos vivir sin esto, pero nos ayuda, a dos franceses se les ocurrió subir el Monte Blanco hace 200 años atrás y lo hicieron inventando el montañismo y tiene como objetivo el inventar un problema (subir la montaña) y resolverlo (subirlo) siendo esto una escuela de vida. Te hace tener más herramientas para resolver problemas, con el trabajo con la familia o no importa con quien, tú ya tienes las herramientas para resolver problemas, todos los problemas se pueden resolver; en el montañismo uno aprende a resolver problemas. 

Jaime Valdez, Gastón Oyarzún Martínez y Franz Schubert

¿Cuál dirías que es el mayor problema que te ha tocado resolver en la montaña? 

Yo creo que fue la primera expedición al Everest con poca experiencia estamos hablando de 1983 fuimos al Everest sin sherpa y sin oxígeno fue un objetivo quizás muy grande para nosotros en ese momento, no teníamos la experiencia. Cuando hicimos el intento a la cumbre, tuvimos una tormenta arriba, por el tiempo que estuvimos expuestos a la falta de oxígeno yo hice un edema cerebral y me costó mucho bajar; hubo problemas en el grupo porque no estaba bien afiatado, entonces ese fue un problema bien severo de resolver, por ejemplo, pero tengo varios más.

La decisión de ir sin Sherpas y sin oxígeno fue ya que era la segunda vez que los chilenos íbamos al Himalaya, la primera fue en el 1979 en Pakistán, subimos una montaña de 8 mil metros, ahí apareció esa cosa que te contaba hace un rato, nos faltaba experiencia, éramos jóvenes y nos sentíamos súper fuertes entonces ahora “nopo hay que subir el Everest sin Sherpas y sin oxígeno” entonces nos faltó humildad, tuvimos exceso de arrogancia como grupo, nos faltó humildad y esperar un poquito más y pensar ¿No será mejor ir con Sherpas y con oxígeno? Esa arrogancia un poco típica de la gente joven nos jugó en contra. 

¿Cómo es el trabajo que hay detrás de hacer expediciones?

Es lo más importante de una expedición, cuando fuimos al Everest fueron dos años de preparación, planificando y entrenando. Cuando fui al Aconcagua que dura 12 días fueron varios meses de preparación, de organización, de ver los trámites, el equipo, el campamento etc… Esa parte de logística para mí es super entretenida, es más entretenida que la expedición misma. Se tiene que pensar en todo, tener un itinerario planear día por día lo que hay que hacer, la comida; a qué hora te tienes que levantar, cuanto caminaras, donde pondrás las carpas, esa logística para mí es super entretenida te transformas en vez de un escalador en un ingeniero, haces tus cartas Gantt, usas el Excel, rayas papeles esa parte es super atractiva.

¿Por qué decidiste ser docente? ¿Qué te motivó a seguir ese camino? 

Es paulatino yo no lo decidí, comienzas a entrenar la actividad deportiva los fines de semana y de a poco comienzas a enseñar “esto tú no lo sabes, mira así se hace” así estuve un tiempo hasta que después se formaliza un poco cuando nosotros formamos la Escuela Nacional de Montaña, entonces decimos ah no ahora vamos a ser docentes de montaña entonces tenemos que enseñar bien, haciendo cursos que sean regulados que enseñen más o menos los mismo; entonces es paulatino no es como que yo haya decidido voy a ser instructor de montaña, pero lo fui; después fui instructor de Ski en montaña y ahora de avalancha en montaña. Pero se van dando de a poco las cosas. 

¿Cómo partió la Escuela Nacional de Montaña? 

La Escuela Nacional de Montaña la iniciamos con varios instructores unos 20 aproximadamente que ya enseñábamos cada uno por su lado, y dijimos a ver juntémonos y veamos cómo podemos enseñar más o menos lo mismo, en el fondo ponernos de acuerdo en que contenidos pasar y el cómo pasarlos.  

Así partió, ahora es mucho más profesional, nos transformamos e hicimos cursos en el Mineduc entre otros, luego tuve una beca en España y hay si aprendí verdaderamente como ser instructor de montaña, luego en Francia a hacer un poco lo mismo a ver como enseñar. Existen muy buenos escaladores y montañistas, pero hacer clases es diferente, es un tema de vocación yo me entretengo mucho haciendo clases.

¿Cuál es el mayor desafío en ser docente y a la hora de hacer expediciones con alumnos? 

Esto también es válido para las expediciones de clientes como para alumnos, para mí son todos alumnos y niños chicos. Lo más importante en ese momento es que te das cuenta de que ellos confían en ti ciegamente, toda su seguridad, sus vidas, el sí lo pasarán bien o mal todo eso está en tus manos. Tú estás con cinco o más personas a cargo y piensan que lo tienen que pasar bien y que no les puede pasar nada, esa confianza y responsabilidad que ponen en ti es un peso grande pero bueno te hace ser responsable, pensar en las decisiones ejemplo: el tiempo está malo hay que bajar y la gente se enoja, pero tienes que ser firme y bajar.  

Otro punto desafiante es ver que aprendan cosas, que aprendan lo que vemos, de historia de geografía. Eso es un desafío que siempre me pongo y trato de cumplir y lo tercero que es lo más importante es la seguridad el ir y volver, que no hayan accidentes, soy bien estricto, la gente vuelve cansada agotada pero no hay accidentes.  

¿Cómo fue vivir la pandemia siendo montañista?

Yo tuve no suerte, pero la ocasión de que me compré una parcela en Malalcahuello y me cambié justo dos meses después del estallido social y un mes antes de la pandemia.

Estábamos en con un curso en la montaña en octubre veníamos bajando del Plomo y estaba el despelote, los tacos, metros incendiados y no entendíamos nada lo que pasaba, después comenzamos a entender todo, se acabaron las clases y yo me vine a vivir acá. Sin saber que venía la pandemia, hicimos la última salida con el curso que era en el norte para subir el Tórtola y se repitió la misma historia; bajamos y nos estaba esperando un bus de la Universidad con un saco lleno de mascarillas, diciendo que poco menos no nos miremos que se pueden contagiar era una cosa muy extraña, estábamos todos juntos en el cerro felices y después bajar a eso fue un cambio muy brusco; eso alteró la dinámica de los cursos y todo incluso por eso unos meses después yo me retiré de la Universidad.

Entonces me vine al sur y comenzó la pandemia, pero acá no se sentía mucho, yo estaba haciendo mis cosas incluso me tuve que comprar una antena de Directv para poder saber del mundo porque acá la señal es mala. El efecto fue poco no fue mucho y estar desconectado no afecta mucho, yo me sentía muy libre de estar en la pandemia acá. 

Lo que sí fue importante es que entre el 2020 y el 2021 es que tenía hace mucho tiempo la idea de escribir un nuevo libro (el noveno), y en Santiago con clase, no tenía la posibilidad de escribir, acá estoy solo en pandemia tengo tiempo y publiqué el libro con dos ediciones publicándolo el 2022 se llama “ser guía”. Los anteriores eran de fotografía, geográfico y de naturaleza, el último es un racconto de todas mis expediciones desde que era niño hasta ahora; en la actualidad estoy haciendo un manual para la gente que se inicia en la montaña que quiero sacarlo este año. 

¿Cómo fue el estar “desconectados” en estas ocasiones y volver por decirlo de otra forma a un nuevo Chile?

Fue violento volver en estas dos situaciones de no hay más clases, fue muy brusco, es como si se desata una guerra o eso pienso yo, los toque de queda, las muertes (COVID) muy caótica y traumático, todo muy brusco y violento, se acaban las clases todo por zoom esto me afectó mucho en la pandemia ¿Cómo hago montañismo online? ¿Cómo enseño esto a través de una pantalla? Yo no hago clases online, no puedo hacerlo. 

Cambiando de tema ¿Cuál es tú siguiente meta?

Ahora es hacer este libro y metas deportivas ir a Nepal en abril, hacer un curso de montaña en Bolivia en invierno, probablemente vuelva a Nepal en septiembre y el próximo verano tengo programadas dos expediciones para el Aconcagua y Ojos del salado y para más adelante tengo otra meta de otro tipo que te contaré más adelante. 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar a subir montañas o cerros?

Eso es bien importante porque hay mucha gente que dice voy al gym tengo plata me compraré ropa e iré al plomo el fin de semana, se ven muy simples esas cosas y no. El montañismo requiere tiempo, es una maduración lenta, uno tiene que ir aprendiendo de forma paulatina, de a poco sin apurarte; el montañismo te puede durar 40 ó 50 años a diferencia de otros deportes. 

Para la gente que se inicia les diría que hagan todo, pero con responsabilidad, que hagan todo pero que aprendan, que lo hagan con humildad. Todo el conocimiento que puedan adquirir con la montaña y con su entorno son conocimientos tuyos no prestados, no como los aparatos electrónicos (teléfonos, GPS etc…) que son conocimientos prestados no te pertenecen, lo que te pertenece es lo que tú sabes, lo que está en tú cerebro y eso es lo que se tiene que desarrollar, y esa es la que te va a ayudar cuando tengas un problema serio, cuando no es así y tú confías en los otros aparatos y estos fallan y tú mueres, eso se da mucho. La gente confía mucho en lo externo, somos electrodependientes dependemos de la tecnología y nos olvidamos de depender de nosotros, nosotros tenemos que depender de nosotros mismos; entonces si alguien quiere comenzar a aprender de montaña hágalo, pero con disciplina, con humildad; alimentándose bien, con conocimiento y si es así podrás estar en la montaña pfff muchos años. 


1 Comentario

  • Marzo 13, 2024 – Mauricio dice:

    Gracias Gastón por compartir esta hermosa experiencia de tu vida.

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