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de 20. Octubre 2017

La Fauna de Sudáfrica


Viaje a Sudáfrica

Vivimos en Sudamérica hace 25 años y de vez en cuando necesitamos un cambio de aire. África es naturalmente un verdadero Bon-Bon,  en especial si viajamos con dos niños  fanáticos de los animales. Sudáfrica es realmente un país en potencia y la ruta de los Parques Nacionales Garden Route es factible de hacer por cuenta propia incluso para  novatos. ¡Aquí les mostramos un claro ejemplo y  no se desilusionarán!

Sibuya River Camp

Volamos desde Johannesburgo directo hacia Puerto Elizabeth. Allí alojamos en un cómodo hotel y recorrimos a pie el lugar durante la tarde. Al día siguiente  comenzó la diversión: en un auto arrendado visitamos Sibuya River Camp. Se trata de un recorrido en vehículo de 140 Km. hasta Kento on Sea. Desde allí se aborda un bote para cruzar hasta la mágica y salvaje reserva natural. El lugar por sí sólo ya es placentero con sus características carpas, cocinas a leña y tinas calientes. Las excursiones diarias ofrecen una excelente vista panorámica de la fauna local. Se pueden apreciar más de 400 especies de aves y ni hablar de los mamíferos: Ñu, búfalos, elefantes  y sus crías, jirafas, cebras, rinocerontes y antílopes se dejan ver durante todo el día. Las salidas son en bote, pero la mayoría de las veces se recorre en un clásico auto de safari

Los días vuelan y transcurren muy rápido. Sin darnos cuenta, ya nos encontrábamos en dirección al Parque Nacional de Tsitsikama, y que forma parte de los Parques Nacionales Garden. En este lugar las posibilidades de realizar caminatas son fantásticas y se transita a través de bosques espesos a lo largo de la costa. La visita hacia al  Puente en Suspensión es realmente agotadora, pero vale la pena. Vimos un tierno  damán por primera vez y los niños chillaban de asombro y alegría. Aún nos llama la atención que este pequeño mamífero sea pariente de los elefantes.

Bahía Plettenberg

Las playas más lindas de todo el viaje las disfrutamos en Bahía Plettenberg. El mayor punto de atracción en este lugar es la Reserva Natural Cerro Rob. Al visitar esta zona  es muy importante salir temprano, pues de lo contrario es fácil de entramparse en kilómetros y kilómetros de polvo, ya que la congestión vehicular es enorme. Hay tres circuitos que recorren la mitad de la isla. Las vistas hacia los acantilados costeros son realmente  un lujo. La excursión más larga es de 9 Km y se recorre la mitad de la isla en forma completa. Según la época del año es posible observar focas e incluso ballenas. Al viajar con los niños pasamos dos días en una granja de avestruces en el seco Oudthoorn. El alojamiento es fantástico y los niños gozaron una cabalgata en avestruz. ¡Lo disfrutaron muchísimo!

Ciudad del Cabo

Para coronar el viaje, terminamos en Ciudad del Cabo. En general no nos gustan mucho las ciudades, pero Ciudad del Cabo es una perla. ¡Es una ciudad para quererla! ¿Si no somos amantes de las metrópolis  y no soportamos los clásicos buses turísticos de dos pisos qué hacemos entonces? Tal cual, sólo hay que dejarse llevar a través de la ciudad y fue una linda experiencia. Luego tuvimos un completo panorama turístico con la Montaña de la Mesa, el Parque Nacional de Ciudad del Cabo y la Pingüinera de Playa Boulders.