El Caballo

El caballo chileno y su cuidado

Sin embargo, los caballos más típicos de Chile son los criollos (caballos chilenos criollos), que pueden ser de distinto color.

El caballo tiene cuatro patas y una cabeza. Bromas aparte, antes de una cabalgata de varios días es importante saber algo sobre este animal. Por un lado, para entenderlo mejor y, por otro, para tratarlo tal como se lo merece.

El caballo es un animal de manada. Entre ellos existe una jerarquía claramente definida, basada tanto en el respeto como en la confianza. Los miembros subalternos se orientan siempre por el comportamiento del jefe. Este, por su parte, no seguirá comiendo tranquilamente si algún animal subalterno informa que ha percibido un peligro.

Esta jerarquía puede ser muy útil para el jinete. Si el caballo lo acepta como superior (y así debería ser), respetará sus órdenes y confiará en él en situaciones difíciles y peligrosas. En cambio, si el jinete no logra ganarse ese respeto, hará lo que le dicte su voluntad (empezar a comer durante la cabalgata, quedarse parado, desbocarse abruptamente etc.). Si en un inicio el jinete le otorga demasiadas libertades al caballo, este le perderá rápidamente el respeto. En cambio, si uno le enseña claramente quién es el que manda, en el futuro, ya no intentará oponerse. Es importante enfrentarse siempre al caballo sin temor y darle órdenes decididas y enérgicas.

E l caballo también es un animal de fuga. Instintivamente, huye de todas las cosas, seres o situaciones que le inspiran miedo, ya que podría tratarse de un puma grande y hambriento. Solo la confianza en el jinete y el acostumbramiento a objetos extraños (bolsas de plástico en movimiento, un impermeable de un amarillo llamativo etc.) pueden evitar este reflejo.

Igual que en los seres humanos, cada caballo es un individuo y tiene rasgos de personalidad que lo diferencian de los demás. Por eso es importante preocuparse al comienzo del tour, de que la química entre el jinete y el caballo funcione bien y de que cada quien monte el caballo más adecuado para sí (por cierto, no siempre es posible encontrar el caballo perfecto para cada jinete).


 

La Comunicación

Algunos caballos están acostumbrados a entender órdenes, tales como “trote” o “galope”, y a reaccionar con un cambio de aire. Pero no se preocupe – no hace falta memorizar órdenes en español, ya que los caballos reaccionan más a la voz y al tono de voz del jinete que a lo que este dice. Así, el caballo sabe que debe andar más lento si la orden es expresada en un tono tranquilizador y lentamente, en cambio, si la orden se da en un tono enérgico y exigente, aumentará la velocidad. Por supuesto, la voz no es la única forma de darle órdenes al caballo (para más información ver “el estilo chileno de cabalgar”).

Los caballos también pueden reconocer el estado de ánimo del jinete en un momento determinado a partir de su voz, sobre todo, si este tiene miedo o se siente inseguro. Naturalmente, no solo los seres humanos tenemos sentimientos, sino también nuestros amigos los caballos, y los expresan claramente con sus orejas. Si las orejas apuntan hacia a delante, indican que el caballo está atento y de buen ánimo. Si cuelgan hacia el lado, quiere decir que no está prestando atención, ni está tampoco especialmente despierto. Esto puede resultar especialmente peligroso en terrenos irregulares, ya que disminuirá su concentración y tropezará con frecuencia. En este caso, hay que despertar la atención del animal y hacerlo apurar un poco el tranco.

Las orejas “separadas” (una apunta hacia adelante, la otra hacia atrás) también son un indicador de que el caballo está prestando atención: con una de sus orejas está escuchando los sonidos que provienen de atrás, por ejemplo, la voz del jinete. En cambio, si las dos orejas apuntan hacia atrás, es señal de que el caballo está de mal ánimo. En este caso, podría suceder que mordiera o pateara en los próximos segundos, porque está molesto por alguna razón.

Los ojos también juegan un importante rol en los caballos. Por ejemplo, ellos pueden ver en la oscuridad mucho mejor que los seres humanos. Sin embargo, su campo de visión les dificulta, y en algunos casos incluso impide, ver cosas que están directamente frente o detrás de ellos. Por esta razón, el jinete nunca debe acercarse al caballo por detrás y siempre debe anunciarse unos metros antes mediante su voz.


 

El cuidado

La limpieza de los caballos es también una forma de contacto social. Muchas veces se puede observar a los caballos en el potrero mordiéndose entre ellos, lo que constituye una muestra de afecto y amistad.

En Chile no se acostumbra a cepillar a los caballos acuciosamente antes de cada cabalgata, como suele hacerse en Europa. Lo principal es que la zona que cubre la montura, así como todas las partes del animal que están en contacto con la cabezada, la cincha, la baticola o las alforjas estén limpios y que no tenga piedras adheridas a sus pezuñas.


 

Las razas chilenas

En Chile existen varios cruces de razas, muchas veces mejorados con pura sangre ingleses. También hay caballos árabes y bretones, utilizados estos últimos especialmente para la s labor es del campo. Sin embargo, los caballos más típicos de Chile son los criollos (caballos chilenos criollos), que pueden ser de distinto color. Con un tamaño de hasta 1,49 m, no son especialmente altos. Su cuerpo es cuadrado, con gruesas patas traseras y cañas cortas que les otorgan un paso muy seguro. Son bastante robustos y resistentes, y soportan, por lo mismo, tanto veranos calurosos como inviernos fríos. Además, poseen una gran capacidad física, soportan grandes esfuerzos, son empeñosos y obedientes. Otra característica, especialmente ventajosa para excursiones largas, es que son poco exigentes en lo que se refiere a su mantenimiento y alimentación.


 

El equipamiento del caballo

Las monturas chilenas son muy cómodas y especialmente adecuadas para cabalgatas largas. Tienen un estilo muy propio, que las diferencia de manera importante de otras monturas, como las de doma, equitación o multiuso, y también de las monturas vaqueras. Hasta los estribos son especiales, cerrados completamente por adelante y fabricados en metal y cuero o madera, muchas veces delicadamente decorados.

La base de la montura es más o menos ovalada y se adapta al lomo del caballo. Está montada encima de uno o más abatanados gruesos y rectangulares y cubierta por varias capas de piel de animal (generalmente de oveja), encima de lo cual, muchas veces cuenta con una última capa de cuero. Es decir, se trata de una montura blandamente acolchada. Sin embargo, al final del segundo día de cabalgata, el jinete, de todos modos, va a sentir las huellas de la excursión en su trasero, sobre todo si no está acostumbrado a cabalgar largas distancia s. Al tercer día, generalmente el dolor desaparece y se puede comenzar finalmente a disfrutar la cabalgata.

Las riendas chilenas son en su mayoría bastante sobrias (generalmente no tienen cabezal hanoverano o de otro tipo), con freno simple, doble o no articulado o con freno de palanca, parecido al “sweet bit” del estilo vaquero. En vez de un cabezal, los chilenos usan muchas veces una suerte de bozal debajo de las riendas, que también es utilizado sin riendas como diestro normal. Esta pieza no tiene mucho en común con el bozal que se conoce en Europa y Estados Unidos, aun cuando lleve el mismo nombre. En el estilo chileno de cabalgar tradicional, no hacen falta polainas, ni riendas auxiliares, etc.