un viaje a Bután
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de 29. Noviembre 2017

Bután – país de la felicidad


El pequeño país del Himalaya es conocido por su capital en felicidad a nivel nacional. El bienestar no se basa en el crecimiento económico, sino que se define por la salud mental de sus habitantes. Bután tiene 700.000 habitantes, pero por escrito se han contabilizado 1,2 millones, lo cual es un pequeño truco de las ONU para que el país sea reconocido como un estado independiente. En el existen 2000 agencias de viaje con 4000 guías de turismo que saturan el mercado para sólo 100.000 turistas al año. Al entrar al país es necesario realizar el trámite para la VISA de salida y recién entonces comienza la aventura hacia el  legendario trekking  del hombre de las nieves. Este no sólo pertenece a las rutas más lindas del mundo, sino que también a las más difíciles, pues largo trechos se realizan por pasos sobre los 5000 m de altura  y se camina en promedio sobre los 4000 m, lo cual es muy exigente para los caminantes. Nosotros somos caminantes que hemos permanecido jóvenes y hemos recorrido  diferentes senderos a lo largo de todo el mundo y todo el año, por lo tanto tan difícil no puede ser: ¡En verdad nos engañamos!

Cómo llegar a bután:

A bután se arriba  a través de Nepal. Desde el aeropuerto de Tribhuvan  en Katmandú toma una hora más hasta el aeropuerto de Paro en Bhutan. La vista desde el avión se asemeja a las imágenes de la estación espacial ISS. Desde aquí se tiene una inigualable vista al El monte Everest, el monte Makalu y sobre todo a  la cadena montañosa Kangchenjunga. La  panorámica  al mundo de los ocho miles es fantástica. Paro es el único aeropuerto en Bhutan. Cambiamos dinero y la moneda es fácil de pronunciar: el Ngultrun.

Los primero días son una mezcla de turismo y caminatas cortas como subir al Tigernest. El Monasterio está incrustado en la roca desnuda y se asemeja a un nido de golondrinas.  Al igual que en todo el viaje las banderas tibetanas de oración son nuestros constantes acompañantes en el camino y se encuentran en su mayoría atadas a los árboles o a las rocas. Cinco colores consecutivos representan los elementos: azul, el cielo; blanco, las nubes; rojo para el fuego; verde es el color del agua y amarillo para la tierra. El color verde fue la principal causa de nuestros problemas: Agua y sólo agua por todas partes. Diluvió  sin parar durante los primeros días. Los ríos subieron y el elemento de color amarillo se transformó en un lodazal resbaloso. Las laderas se deslizaron hacia abajo  y las rocas bloqueaban las calles. De este modo  nuestro arribo en 4×4 fue  la primera etapa del trekking. Nuestros huesos se batieron  a través de un camino de barro y acarreo enterrados hasta  las rodillas durante horas. Bajamos la ladera resbalando sobre nuestros traseros y así perdimos dos días de camino que tuvimos que compensar  durante el resto del circuito. ¡Lo peor ya había transcurrido y por fin pudimos comenzar a caminar!

Snowman Trek – El Sendero del Hombre de las Nieves

Este tour es famoso por ser el trekking más difícil del mundo. Quienes no lo conocen permanecerán en la duda y los que sí entienden por qué. Sólo la mitad de los excursionistas alcanzan la meta. Los requisitos son exigentes y las condiciones climáticas inciertas. En definitiva a veces casi se olvida el verdadero sentido de la excursión: un paisaje increíble y la gente tan cariñosa, cuyas tradiciones son la vida cotidiana. A penas se encuentran otros caminantes en el sendero, los campamentos son solitarios y los portezuelos alcanzan alturas vertiginosas. En comparación con Nepal aquí hay muy pocos lugares para acampar y no existen  ni  lodges ni las sopitas de fideos a la orilla del camino.

Nuestro hombre clave fue el guía de nombre Thinley y el segundo más importante nuestro cocinero, Sonam. La comida todo el tiempo estuvo de lujo. Le seguían en importancia los pastores de ponis. De los animales nada malo que decir, pero sí de sus dueños. Claro que no se puede eludir todo el esfuerzo y cada excursionista tiene que reservar el paquete completo en una agencia. El 50% del valor son impuestos y de esta forma el Sendero del Hombre de las Nieves no es sólo el trekking más difícil, si no que también el más caro del mundo.

Después de esquivar todo el historial de reservas, visas y permisos, finalmente reservamos  el paquete de viaje entero con un representante alemán y quedamos muy conformes con el servicio. Todo funcionó a la perfección.

Sucedió que el rey de este pueblo tan feliz quiso alegrar a su pueblo con su visita. Allá no hay calles, por lo que su alteza cabalgó en dirección a Laya. De casualidad íbamos por la misma ruta y pensamos felices que tendríamos la suerte de conocer  a su majestad, pero le sucedió quedó igual de enterrado que nosotros en el barrial. Sus ponis lo más probable que dieron la vida y… ¿Qué hizo él? Pues confiscó todos los ponis que encontró en el camino. Ni tontos, escondimos rápidamente los nuestros animalitos en el bosque, pero los soldados que no son estúpidos encontraron la mitad de todos modos. Fue así como perdimos un día en conseguir otros ponis. Al atardecer alcanzamos el campamento militar y por supuesto todo podía ser aún peor. El balón de gas explotó y la carpa-cocina se esfumó entre humo y cenizas; como es lógico la gran parte  de los víveres también se quemó.

Había leído una vez antes de la expedición que en este lugar se comen los ponis cuando las condiciones se complican. Nunca supe, pero con  nuestro cocinero Sonam nos las arreglamos perfectamente bien. Quizás se trataba de las frecuentes visitas que nos honraban durante la noche. Nuestros acompañantes misteriosos de pronto se abalanzaban en medio del polvo sobre la bolsa de basura. Un Lama, visitó un día nuestra tienda. Ellos son los más altos portadores de las creencias budistas. Como llovía y el hombre mayor viajaba a pie llevaba como poncho un gran trozo plástico. Le dimos techo y comida y en muestra de su agradecimiento no sólo nos bendijo, sino que le ordenó a los cinco elementos que la excursión resultara. Así fue y resultó.

La primera vez que pernoctamos  sobre 4000 m fue en Rodophu. Aún llovía. Aquí encontramos otros grupos durante el resto de la excursión. Habían desembolsado 8000 euros para su viaje. Les pregunté cómo se sentían al haber gastado tanto dinero. Dijeron que no había ningún problema, pues eran ciudadanos de la Unión Europea y todo se facturaba como un viaje de negocios. Un pequeño aporte de los ciudadanos de la UE. No les sirvió de mucho, ya que en un portezuelo quedaron atascados en la nieve y tuvieron que devolverse.

En  Tenchey

En  Tenchey a 4180 m encontramos un par de casas muy sencillas. Un grupo de mujeres nos saludó amablemente, lo usual durante todo el trayecto. En general se encuentra muy poca gente  y uno incluso se alegra  de verlas. En Buthan no es como en Nepal, donde cada par de  kilómetros se encuentran pequeños  restoranes y  lugares donde alojar y descansar. Una de las mujeres nos mostró su tesoro bajo sus faldas. ¡No es lo que están pensando! Bajo la ropa portaba una pequeña bolsa y dentro de  ella habían unas orugas marrones,  secas y del largo de un fósforo: hongos de oruga tibetanos.   Los cosechan y los contrabandean a China. En verdad no estoy seguro si se trata de un prejuicio, pero siempre se escucha que los chinos se comen todo. En todo caso comen hongos de oruga tibetanos secos. Tampoco sé si es verdad, pero lo consumen  en vez de tomar viagra. Claro que estos hongos se cultivan y la mujer con la bolsa bajo la falda se encontraba encantada  al respecto. Los chinos y los hongos de oruga la hacían muy feliz. El kilo se vende en cifras astronómicas y por esta razón el   hongo tibetano    se conoce como el Oro del Himalaya.

Nuestro  punto de pernoctación a mayor altura alcanzó los 5019 m en el  Campamento de  Jichu Drama y se ubica a medio camino del Paso Loju La a 5114 m. Todos nos encontrábamos un poco demacrados  y nuestro cocinero con toda seguridad sufría del mal de alturas. La caminata subiendo hacia el Paso Tampe es muy empinada y se alcanza los 4635 m. Los ponis a penas lo lograron. La pendiente es tan fuerte que en ocasiones los animales resbalaban hacia atrás. Había huesos de ponis en el camino testificaban de tales accidentes. Entre una espesa neblina y una ligera nevada logramos armar las carpas. Estaba realmente frío. Tanto, que un poni quiso entrar a la carpa. Al día siguiente reinaba el cielo azul y luminoso. Con la nieve hasta las rodillas avanzamos ladera abajo. Desde lejos se podían reconocer las primeras granjas y después de 14 días llegamos a al camino de Nikka Chu a casi 3000 m. de altura. Luego el resto del camino a Ponakh continuamos en 4×4 hasta la capital Thimpu, la cual no tiene ni un solo semáforo.

Para finalizar nos esperaba una sorpresa. Disfrutamos de una noche sibarita con abundante música. Un grupo entero de músicos bailó y tocó para nosotros.

Un ciclista curioso se asomó a través de la cerca y se alegró con nosotros. Thinley nuestro guía lo invitó a entrar y a participar, pero luego de agradecer prefirió continuar su camino. Así el padre del rey, seguido de dos guardaespaldas en bicicletas de montaña, abandonó nuestra linda fiesta de despedida.