 |
|
Asistencia al paciente
|
|
| Durante la ascensión al cerro Tupungato, en las cercanías de Santiago, sufrió un participante un infarto cardíaco. Hasta que llegó el helicóptero pasaron dos días, es decir mucho tiempo lleno de miedos e incertidumbre. Compañeros montañistas y senderistas no tienen, en la mayoría de los casos, una formación médica o sicológica y escasamente han reflexionado acerca de cómo reaccionar frente a heridos, en tales situaciones extremas. Se podría pensar que en éstas situaciones se pierde rápidamente la calma. Pero en la mayoría de las personas automáticamente ocurre exactamente lo contrario. El pensamiento lógico puede salvar vidas, una conducta tranquila, además, tranquiliza al paciente. Promesas vacías de un lego, sobre una pronta mejoría o un rápido rescate, son caladas de inmediato y producen más bien desconfianza, que confianza. El cuidador debiera ni hacerse el alegre, como tampoco expresar sus temores, sino que tranquilamente reconocer sus modestos conocimientos y explicar con argumentos todos los pasos a emprender. Ni la lástima, ni el alcohol ni las palmadas tranquilizadoras tendrán el efecto deseado. |

|
|
| |
|
| Arriba |
|